«Cuando conocí el Niemeyer dije que querría actuar allí»

Diana Navarro mostrará su disco 'Resiliencia'.
Diana Navarro mostrará su disco 'Resiliencia'. / LVA

La artista malagueña Diana Navarro pondrá hoy el colofón a las fiestas antes de los fuegos con un concierto de entrada libre en la plaza del centro cultural

M. PICHEL AVILÉS.

Antes de los fuegos artificiales que pongan el colofón a las fiestas de San Agustín, hay preparado el último plato fuerte musical, la actuación de Diana Navarro (Málaga, 1978), a partir de las diez de la noche en la plaza del Niemeyer con entrada libre. Según sus palabras, «un sitio impresionante para actuar». Diana, con vínculos familiares en Asturias, mostrará por primera vez su música en Avilés, a través de su último y muy personal trabajo, 'Resiliencia', en el que da una vuelta de tuerca a sus tradicionales inspiraciones en la copla, en el flamenco, en una fusión con un aire más pop.

-¿Había estado en Avilés?

-Solo de visita, con mi amigo el escritor Jaime Izquierdo, que me trajo a conocer el Centro Niemeyer. Me pareció un lugar muy original, un sitio impresionante para actuar. Me dije que algún día querría actuar allí, y aquí estoy. Soy de las personas que piensan que si deseas mucho una cosa acaba por cumplirse.

-¿Sabe que aquí hay una importante colonia andaluza?

-Sí, siempre lo he escuchado. Mi música gusta mucho por ahí, pero no creo que sea por eso, a no ser que vengan todos siempre a mis conciertos (ríe). Además, tengo un vínculo muy especial con Asturias, el marido de mi tía era de allí, y Asturias va unida a mí.

-En su experiencia, ¿es diferente el público del norte al de otras partes de España?

-Sinceramente, algunas de las mayores ovaciones que he tenido han sido en las fiestas de San Mateo, en las que el año pasado lancé el chupinazo, y en el Guggenheim en Bilbao. En el norte me acogen con un cariño extraordinario. Yo no noto un público más frío, no sé si es mi música, que remueva por dentro. Pero yo tengo la teoría de que todos somos uno.

-¿Qué Diana se va a encontrar el público de Avilés?

-Sigo presentando 'Resiliencia', con el que di mi primer concierto aquí, en Asturias. Ahora va todo mucho más rodado. Aunque también haré algún guiño a mis otros trabajos.

-Lo ha calificado como su trabajo más personal.

-El más personal y deseado. He estado implicada al doscientos por ciento, y he aprendido y crecido elaborándolo. Y la gente ha conectado con él. Invito a todos a que lo conozca. Siempre he sido compositora de mis trabajos, y en este hay historias vividas en primera persona, y también prestadas.

-¿Es un trabajo más pop?

-Tenía el deseo de cantar un poco más fácil. La gente me decía, voy en el coche cantando tus canciones y me quedo ronca. Así que he recortado un poco para hacerlo más fácil. Yo a mi estilo lo llamo copla 'sinfoelectrónica'.

-¿Le resulta doloroso cantarlo?

-El disco habla de dolor y positividad, porque la vida es crecimiento. En este trabajo invito a querernos, porque parece que está feo quererse a uno mismo. Y hay que aceptarse y quererse. La gente lo ha tomado como una herramienta de bienestar, algo terapéutico, y puede hacerles sentir mejor, aunque esa responsabilidad no me corresponde. En realidad cantar es una interpretación, y en ese proceso de no encontrar la luz que quería, al tener la autoestima baja, me costaba contarlo. Pero ahora me hace muy feliz, y siempre termino los conciertos con 'Me amo y me acepto completa'.

-¿Le sirve en su preparación como actriz?

-Para un actor no es bueno buscar historias propias para sacar sentimientos. Mi inicio es la copla, y son pequeñas historias de tres minutos, y me gusta tanto la interpretación... Soy una actriz intuitiva, y ahora me estoy formando, porque me merece mucho respeto la profesión.

-Va a participar en 'Tu cara me suena'.

-Ya he experimentado con la caracterización, y es un gran programa. Yo haré mi papel, y no está reñido con ser seria. Soy profesional, y seria en mi trabajo, e intento expresarme en lo que hago.

-Usted ha elevado la voz contra las letras machistas de géneros como el reguetón.

-Lo escuchan mis sobrinos y les digo, ¿pero sabéis qué estáis escuchando? La música está bien, es pegadiza, pero no podemos permitir esas letras retrógradas. Tantos siglos de lucha para esto. Que las historias sean de igual a igual.

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