«Los niños deberían viajar a contramarcha hasta los cuatro años»

«Los niños deberían viajar a contramarcha hasta los cuatro años»
Jesús Rodríguez, ayer, en el Hospital San Agustín. / MARIETA

El guardia civil Jesús Rodríguez ofrece una charla con las recomendaciones para ponerse al volante con menores en el coche

C. DEL RÍO AVILÉS.

Jesús Rodríguez, guardia civil de Tráfico y experto en Seguridad Vial, ofreció ayer una charla a a los profesionales del Hospital Universitario San Agustín sobre los sistemas de retención infantil en el vehículo.

-¿Qué sistema de retención infantil recomienda?

-La contramarcha es la manera más segura. El respaldo de la silla que se coloca de esta manera en los asientos posteriores del vehículo amortigua el golpe y evita que la cabeza del niño salga disparada. Hay que viajar así hasta los cuatro años o los dieciocho kilos como mínimo porque el cuerpo del niño, su estructura ósea, está aún en formación.

-¿Qué lesiones podría sufrir el menor?

-Un cuello de un niño de un año o dos no tiene fuerza para sujetar la cabeza. Lo mínimo que sufriría en caso de impacto y estar mal retenido sería una cervicalgia. Por no hablar de lesiones mayores, porque la cabeza saldría disparada.

-Usted es guardia civil de Tráfico. Tendrá suficiente experiencia.

-Llevo diecisiete años como guardia civil de Tráfico y he estado en más de 4.000 accidentes. Algo sé de eso. Intento llegar a las familias porque cuando fui padre y acudí a comprar una silla a una tienda hace cinco años me desinformaron más que informarme.

-¿Qué hay que preguntar cuando se va a comprar una silla?

-El que tiene que preguntar es el vendedor. Tiene que interesarse por el tipo de vehículo (la clase de asientos, la dureza del suelo y otras características) y los percentiles de crecimiento del niño, principalmente.

-¿Hay que descartar, entonces, el préstamo de sillas?

-La Dirección General de Tráfico recomienda no usar sillas de segunda mano porque no sabemos qué vida útil han podido tener. La recomendación es cambiar la silla si se sufre un accidente en el que salten los airbags y seguir las recomendaciones del fabricante. Estas medidas vienen de los países nórdicos, donde se llevan aplicando desde 1967 con éxito. Allí la tasa mortalidad roza el cero.

-¿Y en España?

-Creo recordar que en 2016 fallecieron 25 niños. En Noruega, en 2015, ninguno.

-¿No tendrá algo que ver, también, con la manera de conducir?

-No. Es educación vial, que aquí escasea.

-¿Es lo suficientemente pormenorizada la legislación española sobre los sistemas de retención infantil?

-Podría mejorarse. Cuando se reformó la ley se cambió el borrador que obligaba a usar la silla hasta los cuatro años y quedó en simple recomendación. La ley reconoce dos homologaciones: la R44 hasta los nueve kilos y la 129 hasta los quince meses.

-Esa es la obligación. ¿Y su recomendación?

-Que se use el mayor tiempo posible.

-¿Es habitual que los niños viajen mal sujetos?

-Todavía se ve. Sobre todo en poblados o en carreteras comarcales con poco tráfico. Creen que no va a pasar nada y los pasajeros adultos llevan al niño sobre su regazo.

-¿Por qué se hace? ¿Es desinformación o, quizás, una cuestión económica?

-La gente lo hace muchas veces por una comodidad mal entendida, por no perder tiempo en amarrar al niño, y eso que no lleva más de quince segundos. Por dinero no es, porque hay sillas de 199 euros con una vida útil de cuatro años.

-¿Cuál es la multa?

-Por no llevarlo en la silla o no hacer buen uso de ella, doscientos euros y tres puntos del carnet.

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