Una marquesina sin consenso

Una mujer espera el autobús sentada en uno de los bancos de la visera. / MARIETA

En La Rocica se debate sobre el valor sentimental de la estructura y el coste económico de moverla | Los vecinos de la zona siguen manteniendo opiniones discordantes acerca del traslado

RUTH ARIAS AVILÉS.

Hace ya algo más de año y medio que el gobierno municipal planteó su primera consulta popular para definir cómo se reformaría la avenida de Santa Apolonia, una de las vías más largas y con más tráfico del concejo. En aquel momento se planteó ya el futuro de la marquesina de La Rocica, un elemento singular que tenía pocos visos de seguir en pie si los vecinos optaban, como finalmente sucedió, por construir una glorieta en el cruce con la calle Santa Cecilia. Aquel referéndum hablaba de la posibilidad de derribarla y reconstruirla en otra ubicación, que fue finalmente lo que los vecinos aprobaron.

Posteriormente se desarrolló toda una campaña pidiendo su conservación, incluyendo una recogida de firmas, y la movilización fue tal que el asunto volvió al Ayuntamiento. El gobierno pidió un informe técnico para evaluar la posibilidad de su traslado y el coste la operación, y el pasado martes los portavoces municipales resolvieron optar por esta solución, y así la marquesina será trasladada a una nueva ubicación en la calle Monte Viso.

Este movimiento apenas convence a los vecinos de la zona, que se dividen entre los defensores acérrimos de la 'visera', a la que atribuyen, como reconocía el pasado martes la propia alcaldesa, Mariví Monteserín, un «valor sentimental», y a los que la estructura no despierta ningún tipo de simpatía especial.

«Le tengo mucho cariño porque la vi ahí siempre desde que era niña», explica Balbina Martínez quien, no obstante, recuerda también que «las marquesinas de Llaranes sí que eran bonitas y esas las quitaron sin problemas». De su lado está también María del Mar García que, mientras espera el autobús a la sombra de la singular construcción, reconoce que «tiene demasiados años y es una pena que vayamos a dejar de verla aquí, en su sitio original». María del Carmen Fernández también es de las usuarias habituales. «Yo aquí la encuentro muy bien, estoy muy cómoda», cuenta.

En el extremo contrario se encuentra también un importante número de vecinos, para los que la marquesina de La Rocica no tiene ningún valor. «Ni le tengo ningún cariño ni es una obra de arte», señala Víctor Cuartas. Su esposa, María Fernanda Menéndez, cree que la mayoría de los vecinos son de esta opinión. «Los que arman ruido son cuatro», asegura.

Coste y ubicación

Para muchos construir una glorieta en el cruce que pueda solucionar los problemas de tráfico de la zona es lo más importante, sobre todo porque están viendo como el tiempo se echa encima, los operarios ya están trabajando en la zona y la polémica sobre la marquesina puede retrasar la obra. Pero en lo que está de acuerdo la mayoría es en que el coste del traslado es demasiado elevado. «Gastar casi 150.000 euros en este momento es una barbaridad», sentencia Cuartas». «Es mucho dinero y a mí personalmente la visera no me gusta», dice Carmen García.

No es la única opinión generalizada, sino que los vecinos están convencidos de que «en la calle Monte Viso no pinta nada». Muchos defienden que se quede en su sitio o que se traslade al centro de la glorieta. «Deberían colocarla ahí sin uso, porque en otro sitio no tiene sentido y es una forma de conservar esa imagen que todos tenemos en el recuerdo», propone Daniel García.

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