Cada avilesino gasta una media de 172 litros de agua al día

Cada avilesino gasta una media de 172 litros de agua al día
Valeriano Rey muestra a los visitantes el primer paso en el proceso de depuración, analizar la calidad del agua que llega a la estación . / MARIETA

La mayoría procede del río Narcea y se depura en la estación de La Lleda, que ayer celebró una nueva jornada de puertas abiertas

J. F. GALÁN AVILÉS.

No siempre uno se detiene a pensar el largo curso que sigue el agua antes de salir por el grifo. En el caso de Avilés el 80% procede del Narcea y en menor medida del río La Magdalena, y el 20 % restante o bien del Consorcio para el Abastecimiento de Agua y Saneamiento del Principado (Cadasa) o de la fuente de La Fervencia, en Romadorio (Castrillón). A excepción de la de Cadasa, que ya la sirve apta para el consumo humano, en su mayoría canalizada desde el embalse de Tanes, se depura en la estación de tratamiento de agua potable de La Lleda, una moderna instalación gestionada por Aguas de Avilés, la empresa mixta adjudicataria del abastecimiento y el saneamiento.

Desde allí se vierten a la red unos 6,3 millones de metros cúbicos al año, volumen que descontando pérdidas -apenas un 20%, lo que significa una alta tasa de aprovechamiento- arroja una media de 172 litros por habitante y día. La cifra incluye la de uso industrial a excepción de la de ArcelorMittal, que tiene su propia red, y mantiene una tímida tendencia a la baja iniciada años atrás.

La estación de La Lleda abrió ayer sus puertas al público en conmemoración del Día Mundial del Agua, instaurado en 1993 con el fin de hacer ver que sin agua no hay vida y de concienciar de la importancia que tiene usarla de modo racional. La del Narcea llega a través del el canal homónimo, inaugurado 1965 y propiedad de ArcelorMittal, que cobra un canon a los ayuntamientos beneficiarios. La toma está en Quinzanas. La del río La Magdalena se bombea en una estación próxima al pabellón de congresos y exposiciones homónimo y se mezcla con la del Narcea antes de entrar en la estación.

La planta es simétrica, dos sistemas idénticos pero independientes que garantizan el suministro en caso de avería en una de las dos partes.

Valeriano Rey, director técnico de Aguas de Avilés, explicó el proceso. En primer lugar se analiza diariamente para determinar la cantidad de productos químicos que precisa en función de su turbiedad. Después pasa por una reja de desbaste, un decantador, unos filtros de arena de sílice y finalmente se conduce a los depósitos, de 25.000 y 15.000 metros cúbicos, que hay en la propia estación y a otros seis de menor capacidad ubicados en distintos puntos del municipio.

Rey puso el acento en la calidad del agua de Avilés, «muy alta», en su precio, «mil veces menos que la envasada» y en la huella hídrica, el volumen total de agua dulce usado para producir bienes y servicios o consumidos por un individuo o comunidad. «El agua está detrás de todo, sin agua no hay nada», concienció a los visitantes, entre los que se encontraban un grupo de escolares.

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