«Contar sin palabras es onírico, muy sugerente, te transporta a otro lugar»

Patricia Toral, Chantal Franco y Verónica R. Galán, componentes de 'Luz, micro y punto'. / LVA

Patricia Toral es una de las componentes de la compañía 'Luz, micro y punto', un grupo asturiano compuesto por tres mujeres más que trae este domingo al Niemeyer el mejor teatro de sombras, con su premiada 'Años luz'

M. PICHEL AVILÉS.

'Luz, micro y punto' es una compañía asturiana en la que el trabajo parte y se completa desde lo colectivo. Conformada por Patricia Toral, Chantal Franco y Verónica Galán, construyen historias que son trasladadas al público de una de las maneras más ancestrales conocidas, y que remite a las noches al calor de la hoguera: el teatro de sombras. Patricia habla en nombre de sus compañeras, las tres dejaron sus antiguas profesiones, una maestra, una pedagoga, y la propia Patricia, ingeniera técnica, para dedicarse a lo que les gusta, a la creación, a hacer del mundo un lugar mejor a través del arte, atrapando con sus juegos de luces, sombras y música a pequeños y grandes, a padres y a hijos. Mañana podrán comprobarlo sobre la caja escénica del Niemeyer, en doble sesión (a las 17 y a las 19 horas, siete euros), puesto que para la primera programada agotaron rápidamente las entradas. Allí escenificarán 'Años Luz', premio en el festival Fetén 2017 a la Mejor Propuesta Plástica. Una producción de idea y realización propia, que tiene en la amistad su razón de ser.

-Agotadas las entradas de la primera sesión, han tenido que montar otra más, ¿contentas?

-Muy contentas. Desde Fetén no hemos vuelto a actuar en Asturias, esperemos que sea el comienzo de más representaciones. Hemos estado en Madrid, y al día siguiente, en Pekín, allí hicimos tres bolos en tres días, de 'On el funambulista'.

-¿Cómo ha sido actuar en China?

-Una experiencia sorprendente. Llegar allí es un sueño que se hace realidad. Un lugar, además, en el que el teatro de sombras es algo ancestral. Era un festival dedicado al público adulto, y había diez compañías chinas y cinco europeas, y las únicas españolas, nosotras. Este año también hemos estado en Brasil.

-¿Por qué el teatro de sombras?

-Chantal y yo somos las sombristas. Lo descubrimos de forma independiente. Somos amigas y un día nos encontramos y pusimos en común lo que habíamos aprendido. Contar sin palabras es una experiencia onírica, muy sugerente, te transporta a otro lugar. Además, Verónica compone la música con una esencia evocadora. Y entre las tres intentamos llevar a la gente a otro universo. Chantal y yo nos fuimos a Indonesia, una de las cunas de este arte, a aprender, con dos 'Dalang', que son artistas que viven del teatro de sombras, y por los que se tiene devoción. Es algo muy clásico, y nosotras preferimos la experimentación.

-¿Es solo para niños?

-Fue muy curioso ver cómo, con nuestro primer espectáculo, se quedaban enganchados los bebés. Los niños de hoy están hartos de tele, de imágenes, todo muy rápido, como flechas que van al ojo y al oído. Y aquí es otro tipo de imagen, mucho más potente, mucho más atrayente. 'On el funambulista' comenzó siendo para adultos, y le dimos un giro al ver que a los niños les gustaba. 'Años Luz' está enfocado desde el principio a un público familiar.

-¿Cómo definiría esta obra?

-Nos gusta crear una atmósfera cercana e íntima, que los que están se sientan especiales, como nosotras nos sentimos al mostrarlo. Y 'Años luz' habla de la amistad, y qué significa crear, que hay momentos de frustración. Descubrir las emociones, el amor, la soledad.

-¿Cuál es su proceso creativo?

-Chantal y yo generamos la historia, preparamos un 'story board' y se lo pasamos a Verónica, que con las imágenes, la teatralidad, acopla la música. Es un proceso complejo, crear los personajes, vectorizarlos, recortarlos en la cortadora láser...

-Artesanía y tecnología.

-Todo sale del papel y lápiz, pero la suerte de estar en el Centro de Arte de Laboral nos permite aprovechar sus recursos tecnológicos. Investigamos sobre materiales, innovamos. Lo hacemos todo, creación, producción, distribución. Ojalá llegue un día que alguien nos distribuya, porque tenemos que sacar tiempo para hacer llamadas, mandar correos... Pero estamos felices, empezamos en 2013 y este año decidimos dedicarnos solo a esto. Es una apuesta muy fuerte, porque esta vida fluctúa; es un no parar, y cuando estamos creando no podemos actuar, pero es lo que nos da felicidad.

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