Costas inicia los trabajos para regenerar la marisma de Maqua

Lugar que ocupan las desecadas marismas de Maqua, con la depuradora al fondo. /  MARIETA
Lugar que ocupan las desecadas marismas de Maqua, con la depuradora al fondo. / MARIETA

El gobierno central realiza catas en la zona para conocer las propiedades de los rellenos efectuados antes de iniciar las obras de restauración

M. P. AVILÉS.

La presión humana sobre la ría de Avilés ha encontrado un pequeño respiro. En los próximos años su entorno va a recuperar un nuevo espacio para la vida silvestre. Se trata de las marismas de Maqua, hoy desecadas en su totalidad, pero en las que Costas ha comenzado a realizar catas para conocer su estado y tratar de devolverlas, en la medida de lo posible, a un estado cercano al primitivo.

Un canal recoge las aguas del arroyo Vioño, que en un pasado formaba una pequeña ría satélite de la principal. En el año 1968, según documenta el profesor Julio López Peláez en su obra de reciente publicación 'El estuario de Avilés', comenzaron los rellenos en las marismas de Llodero, o de Maqua, como hoy son más conocidas. Era una de las subzonas del estuario avilesino que hasta entonces se había librado del proceso industrializador (muy cerca aguas arriba, las marismas de Laviana no sobrevivieron para acoger las instalaciones de Endasa, hoy Alcoa, como Las Huelgas con Ensidesa).

En Maqua, pese a no completarse la última fase de su conversión en polígono industrial, los vertidos continuaron, por lo que la degradación de la zona se mantuvo. A los diferentes tipos de escombros utilizados, se sumarían después especies invasoras, como los plumeros de la Pampa. Incluso allí se construyó la depuradora del saneamiento integral de la ría.

Últimos rellenos

«Los últimos rellenos se hicieron hace unos 15 años», estima César Álvarez, cofundador del grupo ornitológico Mavea. Para él, iniciar este camino de recuperación supone un adelanto importante, aunque «sea muy difícil igualar lo que había». El primer paso ya está dado, y es la empresa de gestión ambiental Taxus la encargada de realizar las catas para conocer la naturaleza de los vertidos que la desecaron. «Una vez que se sepa -resalta Álvarez-, se podrá presupuestar, y estaremos en el buen camino para verlo», pues recuerda que «el proceso está en marcha, con la redacción del proyecto de recuperación».

Cuando esté listo, se dispondrá de un terreno de unas ocho hectáreas, que se sumarán a las que ocupan la ensenada de Llodero y la charca de Zeluán. La presión popular, con la constitución de una plataforma para reclamar su recuperación de la que Mavea formaba parte activa, y que llegó a reunir más de 4.000 firmas, surtió efecto, y el espacio para la vida silvestre podrá así crecer. Y lo hará en un enclave fundamental en el Cantábrico, único en Asturias, para el paso de aves. Una zona de alto valor ecológico, salvada de la degradación.

Fotos

Vídeos