Cuatro especies reaparecen en la ría de Avilés debido a su regeneración ambiental

Vista de la ría de Avilés desde Maqua. / MARIETA
Vista de la ría de Avilés desde Maqua. / MARIETA

En el último mes, el grupo de ornitología Mavea ha confirmado la recuperación de un ave, un molusco, un alga y un crustáceo en el estuario

EVA FANJUL AVILÉS.

El grupo de ornitología Mavea ha constatado en las últimas cinco semanas la reaparición de cuatro especies en la ría avilesina, en concreto un alga, una babosa marina, un crustáceo y un ave. «No se trata de especies nuevas sino de representantes de fauna y flora que, posiblemente, ya habitaban la zona hace cincuenta o sesenta años y que seguramente desaparecieron con el inicio de la actividad industrial y la consiguiente contaminación», explica el biólogo y vocal de Mavea, César Fernández Laó.

Llama la atención el corto espacio de tiempo en el que se han localizado a estas especies. Esto puede deberse, según Fernández Laó, a que «cada vez tenemos más riqueza en la ría porque cada día está más limpia».

El 10 de octubre se halló el alga Codium tomentosum, un alga verde muy común en toda la costa del Principado pero que no estaba presente en el estuario avilesino. Con ella ya son trece las especies de algas que pueblan la ría. Veinte días después encontraron el molusco nuribranquio Spurilla neapolitana, una babosa de mar que vive en las anémonas, muy común en el litoral asturiano pero de escasa presencia en las rías.

El 7 de noviembre apareció el pequeño crustáceo Galathea squamifera, abundante en los pedreros de la costa asturiana. Y el último descubrimiento fue, el 15 de noviembre, el avistamiento en la ría de un escribano montesino, un pájaro común de zonas de interior pero no en costa. Con este hallazgo, ya son 252 especies de aves las que habitan la ría de Avilés a lo largo del año.

La recuperación de la ría

El regreso a la zona de especies desaparecidas durante décadas constata la recuperación ambiental del estuario de Avilés. «Las condiciones ambientales de la ría están mejorando desde que a principios de este siglo se empezaron a instalar depuradoras en todas las industrias y en la zona urbana con lo que se vierte mucha menos basura y contaminación al agua», asegura.

Según Mavea, este hecho provoca que en la ría avilesina aumente «casi día a día el número de especies e individuos de toda la piramide ecológica, tanto de animales invertebrados que viven en los fondos como peces, aves e incluso mamíferos».

En cuanto a la flora, «este es el punto débil de la ría de Avilés debido a que la mayoría de los espacios están industrializados», señala Fernández de Laó. Entre los pocos sitios que ofrecen plantas de interés está el madroñal que hay en la duna de El Espartal, «considerado uno de los más interesantes de la costa europea occidental», explica el biólogo. «En la ría y en la ensenada de Llodero encontramos unos pocos ejemplares de una planta que se llama Limonium vulgare o acelga salada».

Hallazgos casuales

Desde este grupo de ornitología no descartan que a corto plazo se localicen nuevas especies en el estuario ya que estos importantes hallazgos se realizaron de manera casual. «Han aparecido sin hacer muestreos exhaustivos, cuando se realicen búsquedas más rigurosas seguro que el número de especies nuevas será mucho mayor».

En concreto, el nuribranquio Spurilla neapolitana, el crustáceo Galathea Squamifera y el alga Codium tomentosum se encontraron durante la búsqueda de ejemplares para poblar el acuario del aula de la naturaleza San Balandrán, cerca de Zelúan. Un espacio fruto del convenio alcanzado entre el grupo de ornitología con Autoridad Portuaria, que Mavea utiliza para realizar tareas de educación ambiental.

«Se trata de un acuario de agua fría que contiene organismos que cogemos de los charcos de marea de la ría y sirve para mostrar a los ciudad las distintas especies que pueblan la ría de Avilés», explica Fernández Laó. A partir de ahora «también se pueden observar ejemplares de dos de estas nuevas especies». En concreto, del alga Codium tomentosum y del molusco Spurilla neapolitana.

El caso del pájaro, el escribano montesino, un miembro de Mavea lo avistó inesperadamente el pasado miércoles durante un ejercicio de observación.

Aves y cambio climático

Además de la mejora de las condiciones ambientales, el cambio climático se baraja como uno de los factores que podrían estar influyendo en el aumento o disminución de algunas especies en determinadas zonas. En el caso de la ría de Avilés, sobre todo en lo relativos a los pájaros, los datos de los que se dispone no confirman este hecho. «El cambio climático es algo que, aunque es muy general, no afecta por igual a todos los animales». Esta es la conclusión a la que ha llegado Fernández de Laó tras analizar en su tesis doctoral los registros de los últimos treinta años de aves limícolas migradoras en la ría de Avilés.

Por ejemplo, los datos de aves árticas indican que «algunas especies cambiaban sus fechas de migración porque el deshielo del Ártico ahora empieza antes, pero no todas, otras no tenían ninguna tendencia o incluso se retrasaban», añade el biólogo avilesino.

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