La cuestión de confianza retrasa al 1 de marzo la entrada en vigor del presupuesto de Avilés

La primera votación del presupuesto demostró que la oposición disponía de mayoría y no respaldaba al gobierno.
La primera votación del presupuesto demostró que la oposición disponía de mayoría y no respaldaba al gobierno. / MARIETA

La falta de un candidato alternativo despeja el camino al PSOE que mantiene el apoyo de Ciudadanos

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

El gobierno municipal inició ayer la cuenta atrás para disponer de un presupuesto actualizado que entrará en vigor el próximo 1 de marzo. Es el resultado práctico del debate presupuestario y de la cuestión de confianza que consumió ayer cerca de tres horas y media de debate de los munícipes y donde se volvió a evidenciar la dificultad de una corporación fragmentada en seis grupos políticos para alcanzar acuerdos, la necesidad que existe de ellos y, al tiempo, la crítica recibida por quienes son capaces de pactar. Es la contradicción instalada en el pleno municipal en el actual mandato.

A efectos prácticos, el debate presupuestario se saldó en dos turnos. El primero en el pleno ordinario de enero, donde PSOE y Ciudadanos, nueve votos, eran los únicos apoyos a las cuentas de 2018. Rechazado el documento, a la una de la tarde, se celebraba una junta extraordinaria de portavoces mientras se oficiaba una boda en el salón de recepciones. De la reunión salía el acuerdo de celebrar un pleno extraordinario a continuación. Terminado el primero, sobre cuatro y cuarto de la tarde, los grupos se concedían veinte minutos de descanso para reponer fuerzas y regresar a los escaños.

El trámite de declarar la urgencia se saldaba con unanimidad y se debatía la cuestión de confianza. Previamente, para evitar el caos del año pasado, la secretaria municipal, Pilar Pontón, explicaba las nociones básicas de la cuestión de confianza. La votación sería nominal, por orden alfabético, siendo necesaria la mayoría simple para su aprobación.

Mariví Monteserín perdía la cuestión de confianza ya que los votos negativos sumaban los doce concejales (tres ediles del PP, Somos, IU y Ganemos) frente a nueve apoyos, PSOE y Ciudadanos.

De esta manera, el gobierno entra en funciones, como sucede siempre tras las elecciones municipales y durante un mes.

Durante ese tiempo, su actividad se limitará a la gestión ordinaria. Si el 28 de febrero no se ha presentado un candidato a la alcaldía con un presupuesto y aprobado, Mariví Monteserín recuperará plenos poderes y el presupuesto de 2018 entrará en vigor, aunque saldrá a un periodo de información pública de un mes. Existe otra opción y es que antes del 28 de febrero se presentase un candidato alternativo a la alcaldía y que su presupuesto no prosperase. En ese caso, se entendería que Monteserín recupera la confianza y el presupuesto se ratificaría, iniciándose un periodo de información pública.

De momento, ayer dos grupos municipales de la oposición se descartaron. Ciudadanos y el Partido Popular. Carmen Pérez Soberón, portavoz de la formación naranja, declinó por ser una única edil, preguntando expresamente a PP y Somos que pensaban hacer.

Tan sólo contestó Carlos Rodríguez de la Torre. El portavoz popular aludió a la distancia ideológica con Somos para apuntar que ellos no acudirán a la moción de censura. Desde la formación morada su portavoz, David Salcines, no respondió.

Por lo demás, el debate se mantuvo en las líneas maestras esbozadas desde su presentación a los medios el 23 de diciembre. Críticas de todos los partidos al gobierno por las fechas y su retraso, ante lo que el PSOE se defendía recordando la necesidad de esperar a los cambios en el convenio de las obras de la Escuela de Arte, que liberaba 700.000 euros para inversión, y la normativa del gobierno central que «ha retraso a enero la aprobación de los presupuestos en la mayor parte de los ayuntamientos de España», señaló la alcaldesa.

El voto de Ciudadanos fue crítica en diferentes ocasiones por Ganemos, Somos e Izquierda Unida. Soberón escuchó desde que era la «novena concejala socialista» (Primitivo Abella) a que «lo pactado no aparecía en el documento» (Salcines). Soberón reprochó los comentarios y defendió su libertad como grupo para pactar con cualquier formación. Además, indicó que era el único presupuesto presentado para hacer aportaciones era el socialista. Desde el PSOE, su portavoz, Luis Ramón Fernández Huerga, recriminó a la oposición «que pidan acuerdos y luego ataquen a quien acuerda», además de indicar a Salcines que «algunos compromisos con Ciudadanos no se pueden plasmar en el presupuesto pero se ejecutarán».

Carlos de la Torre defendió la actitud del Partido Popular porque «con seis concejales consideramos que nuestra aportación en el presupuesto debe ser mayor que un par de cambios». David Salcines y Primitivo Abella, por su parte, defendieron la posición de Somos, incidiendo en temas como el rechazo a las externalizaciones o reprochando al PSOE su falta de talante negociador.

Ese también fue el punto fuerte de la intervención de Llarina González, portavoz de IU, mientras que desde Ganemos, Agustín Sánchez, afeó al PSOE que no apostase más por el empleo público.

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