«La culpa es uno de los sentimientos que más daño hace a una persona»

Marga Llano, dramaturga y directora de Escena Apache./ÁLEX PIÑA
Marga Llano, dramaturga y directora de Escena Apache. / ÁLEX PIÑA
Marga Llano. Directora de Escena Apache

'Xtu culpa', que llega el viernes al Palacio Valdés, es una comedia negra de enredo en la que se entremezclan historias de amor y canciones

C. DEL RÍOAVILÉS.

Escena Apache llevará el viernes al Teatro Palacio Valdés (20.15 horas) una historia de amores, errores y culpas de siete personajes interpretados solo por tres actores, un trabajo que a Arantxa Fernández Ramos le ha valido recientemente el Premio Oh! a la mejor representación femenina. Sobre 'Xtu culpa', que el 7 de abril cumplirá un año, habla en esta entrevista su autora y directora, Marga Llano.

-¿Qué es Xtu culpa?

-Es una tragicomedia con un poco de todo. Una comedia negra que mezcla géneros y canciones. La familia de un mafioso y sus secuaces son los personajes de la trama principal que se entremezclan con un matrimonio que lleva una vida normal y anodina, con un profesor francés de baile que fue sicario de la mafia marsellesa y con un terapeuta. Algunas de esas historias acaban súper bien y otras no.

-¡Menuda sinopsis! Breve y sencilla, desde luego, no es.

-Soy experta en complicarme la vida. Me gustan las tramas de enredo y con pocos personajes y veo que al público también le entretienen mucho. Uno de los comentarios sobre la obra que más me ha gustado vino de Javi Méndez, un músico de Oviedo, que cuando salieron al final los tres actores él estaba preguntándose dónde estarían los otros cuatro. ¡Y eso que él los conoce y no se había dado cuenta de que tres actores interpretan a siete personajes!

-¿Una ruptura siempre es por culpa del otro?

-Siempre buscamos un culpable, pero al final la culpa no es de nadie. En la vida tomas unas decisiones y no otras y si sale mal la culpa es tuya. Es una ironía. En el fondo somos libres y el escape está al alcance de la mano, pero no nos atrevemos a cambiar y ahí está la enjundia de la obra.

-Vaya, que es una frase muy socorrida para todo tipo de desencuentros.

-Siempre buscamos la culpa fuera de nosotros y es una pena porque creo que es uno de los sentimientos que más daño hace a una persona. Es un nudo gordiano que pasa factura. La culpa hay que exorcizarla y perdonarse a uno mismo los errores porque todo el mundo los comete, todos hemos tomado decisiones de las que luego nos arrepentimos.

-¿Son los autores de teatro un poco psicólogos?

-Igual que un carpintero trabaja con madera y una modista con telas, nuestra materia prima es la naturaleza humana. Saber escuchar y ser un gran observador es imprescindible para escribir y dirigir teatro. Y escribir buen teatro es difícil. Solo hace falta ver los pocos dramaturgos que hay en la historia de la literatura universal en comparación con los novelistas en prosa.

-¿Una pareja es siempre sinónimo de compromiso?

-Habrá parejas de todo tipo. Pero hay una cosa que me obsesiona y es que, a cierta edad, ansiamos y buscamos compromisos, como tener pareja e hijos, y una vez que construimos esos lazos buscados por nosotros nos sentimos atrapados en ellos. Y, curiosamente, mentimos a la familia y a la gente cercana acerca de nuestros sentimientos. Me llama la atención que una persona de 25 años no le pueda decir a su madre cómo es de verdad o lo que hace cuando sale. Creo que se tendría que practicar más la sinceridad y la libertad, sobre todo en el campo emocional. No tener miedo a saber lo que es tu hijo o tu hermano. Se le cuenta antes a un desconocido algo gravísimo que a un familiar.

-Parece tenerle pillado el punto al público asturiano.

-La vida está muy difícil y si ofreces una comedia divertida con algo de ironía y de trama, la gente lo agradece. Y qué duda cabe de que Alberto (Rodríguez) ayuda a llenar teatros porque es una persona muy querida a quien las señoras abrazan por la calle. Reconozco que, de vez en cuando me doy el gusto de hacer cosas muy particulares, como la coproducción 'Genocidio en el Arrozal de Birmania' con Ánimo de Lucro, que estrenamos en el Palacio Valdés.

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