La danza prima acompaña la noche

La última danza prima del año se bailó anteanoche en la plaza de La Merced.
La última danza prima del año se bailó anteanoche en la plaza de La Merced. / MARIETA

Un grupo de avilesinos quiere impulsar la costumbre del tradicional baile | Tienen marcadas cuatro fechas en el año, comienzan en San Juan, continúan con San Pedro y el Carmen y finalizan en honor a Santa Ana

M. PICHEL AVILÉS.

Hay tradiciones que marcan el carácter de un pueblo, y cuyos habitantes defienden con orgullo, por ser una de sus señas de identidad. Una de ellas, hondamente enraizada en la cultura popular, es la danza prima. Ya glosaba sobre ellas Jovellanos, hace más de dos siglos y, en Avilés, la costumbre permanece hasta hoy. Un grupo de avilesinos, entusiastas por mantener «lo que sentimos desde que éramos crías», como dice Maricruz Pérez, quiere reimpulsar. Anteayer se juntaron para danzar en honor a Santana (Santa Ana), en la plaza de la Merced. Es la cuarta y la última del año, siempre coincidentes con fechas señaladas del inicio del verano. Comenzaron con San Juan, quizás la más conocida, continuaron con San Pedro y el Carmen, para finalizar anteayer.

Describía así el ilustre asturiano Gaspar Melchor de Jovellanos la ceremonia de la danza prima, en una de sus cartas: «Seméjanse en unirse todos los danzantes en rueda, asidos de las manos, al son del canto, sin perder ni interrumpir jamás ni el sitio ni la forma». Entonces, hombres y mujeres bailaban separados, hoy lo hacen juntos, mientras entonan las diferentes canciones, que profundizan en la tradición.

«Yo la recuerdo desde que era pequeña, y me llevaba mi madre de la mano», echa la vista atrás Mari Cruz Pérez. Junto a ella, Lolina Menéndez, la reivindica, «porque es nuestra tradición, de Avilés». Ellas son algunas de las principales impulsoras de la danza, sin pertenecer a ninguna asociación, con otros miembros, como «Juanín, Cholo, Marisé, César, Chelonina, Madera...», enumera Maricruz.

La de anteayer fue la cuarta y última del año, y se celebra siempre en la plaza de La Merced

«Una alegría»

«Para nosotros es una alegría», resalta Lolina. «No fallamos a una, salvo que no podamos por causa de fuerza mayor, los doce o catorce de siempre», explica Maricruz. Ellas y sus compañeros son el núcleo de una actividad que se convierte en multitudinaria, y que les llena de emoción. Como en la última, la del Carmen. «Bailamos en San Francisco, después subimos hasta Galiana, va mucha gente», describe Maricruz, y ambas recuerdan a los que no están, como Yupo, «que era el alma».

De San Juan a Santa Ana, un mes en el que su actividad se hace más patente. «Otros años también bailamos en la feria Bitácora, y este lo haremos en la Zarzuela que se hará el próximo mes», apunta Lolina. Les gustaría que se sumara más gente joven, «que siga arraigada en el pueblo», y contar con una mayor colaboración por parte de las instituciones. «Estaría bien ir por los colegios, que los niños la aprendan», sugiere Lolina, que anima a todos a sumarse, «para reverdecer, que no se pierda» una actividad que comienza a la medianoche «y nunca terminamos antes de las dos». «Empezamos con 'La rueda de la fortuna'», indica Maricruz. Y continúan con las canciones mientras danzan con las manos entrelazadas, todos a una, y se replican hombres y mujeres.

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