Dos décadas de estudio los efectos de la contaminación

El proyecto INMA lleva ya dos décadas estudiando los efectos de diversos contaminantes en la salud infantil. Su base está en las áreas más industrializadas del norte de España, además de Granada, y en estas zonas han controlado a miles de niños y a sus madres a lo largo del tiempo. Los investigadores han logrado demostrar que la exposición a algunas sustancias que se consideran disruptores endocrinos, como el Bisfenol-A o determinados pesticidas o lubricantes, alteran la maduración genital masculina y la función testicular, que los compuestos organoclorados y de los metales se relacionan con un retraso en el crecimiento y que determinados tóxicos ambientales producen un retraso cognitivo. De acuerdo a sus estudios, niveles altos de contaminación provocan un retraso del crecimiento intrauterino e influyen en el incremento de ciertas malformaciones congénitas, además de aumentar las enfermedades respiratorias.

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