Encontraron «cuadrantes con el nombre de guerra de las mujeres, el pago con visa, los pases, las copas...»

Dos de los tres acusados que ayer se sentaron en el banquilllo de la Audiencia Provincial. / P. LORENZANA
Dos de los tres acusados que ayer se sentaron en el banquilllo de la Audiencia Provincial. / P. LORENZANA

La defensa rechaza los testimonios de la policía contra el Club Tentaciones

C. DEL RÍO OVIEDO.

Hasta diez agentes de la Guardia Civil y del Cuerpo Nacional de Policía declararon ayer que las mujeres que en sendas intervenciones identificaron en el Club Tentaciones se dedicaban a la prostitución y no estaban dadas de alta en la Seguridad Social. La Fiscalía considera que se trata de un delito continuado contra los derechos de los trabajadores por el que solicita la condena a seis años de cárcel de los tres acusados que ayer se sentaron en el banquillo de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial. Las defensas solicitan la libre absolución en base a la «falta de pruebas» y a la jurisprudencia, conforme a una sentencia dictada recientemente por la misma presidenta del tribunal que juzga esta causa y según la cual «las declaraciones de los policías no tienen valor probatorio», lo que invalidaría «todas las testificales», puesto que «se limitan a plasmar las supuestas declaraciones de las presuntas trabajadoras sin haber llamado a ninguna de ellas a declarar, ni en instrucción ni aquí». El juicio ha quedado visto para sentencia.

Es la tercera vez en menos de dos años que J. L. L. se sienta en el banquillo de los acusados por estos mismos hechos en el local. En las otras dos ocasiones con sentencia condenatoria. Ayer le acompañaron Y. A. P., la supuesta administradora del local de Vegarrozadas (Castrillón) y A. L. A., su hijo y cuyo abogado, Pedro Luis Fanjul, no lograba explicarse «por qué está aquí (...) ya que mi representado no figuraba como apoderado y su nombre no sale en ningún acta ni en ningún sitio».

Los dos acusados varones se acogieron a su derecho a no declarar mientras que la mujer solo respondió a su letrado para negar los hechos y asegurar que no había ninguna trabajadora sin dar de alta en el local.

La fiscal trató de dejar claro que las mujeres se dedicaban indudablemente a la prostitución. Los diferentes agentes aseguraron que así lo manifestaron algunas de ellas en las entrevistas tipo individuales que realizaron. «Nosotros, en principio, vamos buscando un presunto delito de trata de seres humanos, pero vamos acompañadas de inspectores de trabajo», explicó una funcionaria del Cuerpo Nacional de Policía.

Describieron la ropa «sugerente» y «escotada» que vestían las mujeres, contaron que no llevaban la documentación encima «básicamente porque no tienen dónde meterla», que guardaban los efectos personales en unas taquillas mientras estaban supuestamente trabajando y hasta confirmaron algunas tarifas. «Se cobran 56 euros por pase al cliente y 30 euros por copa y pagaban seis euros al club no sé por qué», explicó el agente que entrevistó a tres de ellas.

Otra colega añadió que «salvo una persona, el resto estaba sin dar de alta. J. L. L. era el encargado (...). Salvo en el caso de una nigeriana, no encontramos ningún indicio para iniciar investigación sobre presunta trata de seres humanos». Añadió que entre las mujeres había tres en situación irregular y que encontraron «cuadrantes con el nombre de guerra de las mujeres, el pago con visa, los pases, las copas,...».

Los hechos juzgados ayer se detectaron en sendas inspecciones realizadas el 27 de mayo y el 19 de agosto de 2016. La Fiscalía pide, además de los seis años cárcel para cada uno de los acusados, una multa de doce meses a razón de doce euros diarios y la clausura del local durante cinco años.

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