«Las demencias se podrían reducir a la mitad atendiéndolas a tiempo»

José Menéndez, ayer en durante la charla. /  PATRIA BREGÓN
José Menéndez, ayer en durante la charla. / PATRIA BREGÓN

El doctor ofreció ayer cuatro consejos para afrontar un envejecimiento saludable y retrasar la discapacidad José Menéndez Geriatra y director de la Fundación Hospital Avilés

C. DEL RÍO AVILÉS.

El director de la Fundación Hospital Avilés, el doctor José Menéndez Guerra, habló ayer sobre envejecimiento saludable y fragilidad en una nueva conferencia del Aula de Salud del Área Sanitaria III, en colaboración con la asociación cultural La Serrana, en el Hotel 40 Nudos.

-¿Qué es el envejecimiento saludable?

-El envejecimiento saludable es el de aquella persona que se mantiene funcionalmente bien y no depende de otros. No tiene nada que ver con tener o no enfermedades porque a los ochenta años se da alguna en el ochenta por ciento de los casos.

-¿Y la fragilidad?

-Es un síndrome geriátrico que no obedece a enfermedad concreta y que produce en el anciano una disminución de la reserva fisiológica y una gran vulnerabilidad. Cualquier evento patológico por pequeño que sea puede provocar que la persona pierda una capacidad que está en el límite.

-¿Se puede prevenir?

-No con facilidad ni en muchos casos, pero sí. En concreto, en el 10% de los mayores de 65 años y la mitad de los menores de 85 esta situación se puede revertir.

-¿Cómo se puede conseguir?

-Con cuatro elementos. El primero, el más importante y acreditado, es el ejercicio físico. No hay que dejar nunca de moverse. Tiene que ser multicomponente, es decir que combine el rango aeróbico con la fuerza y la flexibilidad. Hay un ejercicio adecuado para cualquier edad y cualquier persona.

-¿Una prescripción general?

-Tres sesiones de 45 minutos a la semana son suficientes. Los beneficios empiezan a percibirse a los dos meses y medio. A mí me gusta resumirlo en «dime cómo te mueves y te diré cómo envejeces».

-¿El segundo factor para revertir la fragilidad?

-Es la nutrición. Es fundamental. Un gran número de personas mayores están malnutridas. Deben ingerir suficiente proteína por la pérdida de masa muscular que conlleva la vejez y no en la misma comida, sino en el desayuno, la comida y la cena. Con 30 gramos en cada una de esas comidas es suficiente.

-¿La dieta mediterránea puede ser la guía?

-Cada vez más estudios la avalan como la más conveniente no solo para prevenir la fragilidad sino también el deterioro cognitivo.

-Nos quedan el tercer y el cuarto factor.

-El tercero son los fármacos. No hay medicamentos antienvejecimiento, aunque se han ensayado muchísimos. La gran tragedia del paciente anciano es la polimedicación porque la medicina no está pensada para personas mayores sino que se ocupa de episodios puntuales. Sin embargo, las personas mayores sí presentan un déficit de ciertas vitaminas, como la D, la B12 y el ácido fólico.

-Por último...

-El manejo adecuado de las enfermedades. Los geriatras tenemos mucho que decir. Una persona de 55 años no tiene nada que ver con una de noventa y ni siquiera dos de noventa tienen nada que ver entre ellas, y la medicina se hace exactamente igual. La geriatría piensa más en cuidar que en curar, en la calidad de vida del paciente porque valoramos más el riesgo-beneficio de intervenir. Nos gustaría hacerlo a tiempo, para intervenir en las fases de fragilidad, pero nos llegan cuando todo el pescado está vendido.

-¿Están trabajando en este sentido en la Fundación Hospital?

-Queremos montar una consulta de geriatría para el apoyo de atención primaria. Nos gustaría atender a pacientes que empiezan a discapacitarse, ahí donde los geriatras podemos ser más útiles. Conseguir retrasar un poco la fragilidad o evitarla. Atendiendo adecuadamente y a tiempo al paciente se podrían reducir al cincuenta por ciento las demencias.

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