«Después de dos mil operaciones tenía que saber dónde se limpiaba el camión»

El director facultativo de la empresa y el palista, ayer, en el banquillo de los acusados. / MARIETA
El director facultativo de la empresa y el palista, ayer, en el banquillo de los acusados. / MARIETA

El director facultativo de una cantera en el Alto del Praviano descarga la responsabilidad de un accidente laboral ocurrido en 2007 en el herido

C. DEL RÍO AVILÉS.

J. L. O., el director facultativo de una cantera en el Alto del Praviano en la que en octubre de 2007 resultó herido de gravedad el conductor de un dúmper, eludió cualquier responsabilidad en un accidente laboral que atribuyó a un error de la víctima. «Después de dos mil operaciones, con casi novecientas limpiezas de trampilla y seis meses en la empresa tenía que saber que la limpieza del camión se hacía en la zona de mantenimiento y no en la de descarga. Va, aparca ahí y la lía», declaró ayer en el Juzgado de lo Penal Número 2 de Avilés. El hombre se enfrenta a entre tres años cárcel por un presunto delito contra los trabajadores en concurso con otro de homicidio imprudente que la Fiscalía rebaja a un delito de lesiones.

En el banquillo de los acusados se sentó también el palista que al dar marcha atrás con su vehículo provocó que la caja del dúmper cuyas bisagras estaba limpiando el herido, hoy fallecido, se cerrara súbitamente, atrapando la pierna del compañero, que tuvo que ser amputada. El palista, al contrario de lo que al parecer dijo en su momento sobre el accidente al autor del informe del Instituto de Prevención de Riesgos Laborales, aseguró ayer que sí miró hacia atrás «casi por inercia», después de haber recibido el aviso de su compañero por emisora interna de que abandonaba la zona. Aparte, se activó la luz de marcha atrás de su pala y el sonido de la 'chicharra'.

En la primera vista se trató de averiguar si existían disposiciones internas de seguridad en la empresa, puesto que no se entregaron a los dos organismos que elaboraron un informe del accidente (la Dirección General de Minas y la Inspección Técnica de Trabajo), lo que lleva a pensar a la Fiscalía que se confeccionaron después; si las zonas de descarga y la de mantenimiento de los vehículos en la cantera estaban señalizadas; si los trabajadores contaban con la formación adecuada y si la víctima murió años después como consecuencia de aquella amputación. Según el médico que declaró en el plenario, sí. Se trató de una infección «localizada acantonada» que derivó en una sepsis, una infección generalizada. «Es la muerte diferida más larga que he visto en mi vida», algo que reconoció como «una cosa rara, no habitual», señaló.

La valoración de este doctor contradice la del informe forense, que apunta que la víctima falleció por una parada cardiorrespiratoria consecuencia de un proceso tumoral.

Por su parte, el perito de la Dirección General de Minas que investigó el accidente aseguró que, además de dos infracciones de «carácter formal», una de ellas la ausencia de esa normativa interna de seguridad, descubrió que los trabajadores no habían realizado el examen específico para manejar la pala y el dúmper, respectivamente.

El próximo lunes 18 se celebrará la segunda y última sesión del juicio.

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