La detención de varios grupos organizados pone freno a los robos en domicilios

Estado de un local hostelero asaltado el año pasado en Villalegre.
Estado de un local hostelero asaltado el año pasado en Villalegre. / MARIETA

La criminalidad bajó en Avilés un 14% en el primer semestre del año, especialmente en los robos con violencia y en inmuebles

RUTH ARIAS AVILÉS.

Han bastado unos meses para lograr poner coto a los ladrones que el año pasado actuaban en Avilés, tanto a los que se dedican al asalto de viviendas como a los robos con violencia e intimidación. Ambas modalidades han descendido de forma importante en la primera mitad del año, minorándose en un 34,5% y en un 52,8% respectivamente, según datos de la Secretaría de Estado de Seguridad, del Ministerio de Interior.

A pesar de que las cifras globales de delincuencia en Avilés siempre han sido bajas, en la misma línea que el resto de Asturias, considerada como una de las regiones más seguras de Europa, el notable incremento de robos el año pasado había generado una cierta alarma social. Los casos más sonados se dieron en Miranda, donde hubo una importante oleada de robos tanto en casas particulares como en casetas de aperos. No fueron los únicos casos. También otros barrios como La Luz y Llaranes fueron víctimas de los cacos, además de otros casos aislados en el centro de la ciudad y otras localizaciones.

EVOLUCIÓN DE LA DELINCUENCIA EN AVILÉS

Robos con fuerza en domicilios
Su crecimiento el año pasado, cuando subieron en un 69%, fue especialmente alarmante. Las detenciones producidas en estos últimos meses, sin embargo, ha logrado reducir su cifra nuevamente en un 34,5%.
Robos con violencia e intimidación
Su descenso también ha sido muy importante en lo que va de año, al pasar de los 36 registrados en los seis primeros meses de 2016 a los 17 del mismo período de 2017. Supone un descenso también del 34%
Resto de delitos
Los hurtos han descendido un 9,9% en lo que va de año, las sustracciones de vehículos un 43,3%. Lo único que sube son los delitos sexuales, que aumentan un 200% al pasar de dos a seis.

En todo 2016 se produjeron 98 robos con fuerza en domicilios, casi el doble que en 2015, cuando se habían registrado 58. A cierre de junio de este año se habían registrado 38 de forma que, de seguir ese ritmo lo que resta de ejercicio, aún no se conseguiría regresar a los niveles de los años anteriores, aunque sí puede afirmarse que se estaría muy por debajo de las cifras de 2016.

La razón hay que buscarla en el trabajo policial tanto represivo como preventivo, y no solo en Avilés. Muchos de los robos que se llevan a cabo en viviendas particulares son obra de grupos organizados e itinerantes, que operan una temporada en una comarca para luego desplazarse a otras provincias. En los últimos meses se ha procedido a desarticular varios de estos clanes, y esto ha tenido una repercusión inmediata en Asturias, donde los asaltos a viviendas han descendido un 6,4%, mientras que en el conjunto de España lo han hecho en un 11,4%. No ocurre lo mismo, sin embargo, en todas las ciudades, ya que Oviedo y Langreo, por ejemplo, registran importantes crecimientos de esta tipología delictiva.

En Avilés, el incremento de la criminalidad el año pasado coincidió con una situación de escasez de plantilla en los cuerpos de seguridad, especialmente notoria en la Policía Nacional, aunque también importante en la local. De esta forma, hace un año, por estas fechas, se decidió crear una comisión de coordinación policial, un órgano que sirviera para intensificar y mejorar la organización conjunta de todos los agentes policiales y de la Guardia Civil. A tenor de los datos de los últimos meses, estas acciones han dado resultado, porque el descenso de la criminalidad se aprecia en la práctica totalidad de las modalidades delictivas.

Los robos en establecimientos han bajado en la misma proporción que en las viviendas, un 34%, al pasar de 97 a 64 en los seis primeros meses del año, de enero a junio. Los hurtos también han descendido, aunque menos, hasta un 10%, y lo mismo ocurre con las sustracciones de vehículos, que merman un 43,3%, pasando de las 30 registradas en la primera mitad de 2016 a las 17 denunciadas en el mismo período de este 2017.

También descienden los delitos relacionados con el tráfico de drogas, que bajan un 66,6%, aunque desde la desmantelación de la unidad de estupefacientes, en noviembre de 2015, el número de infracciones constatadas es anecdótico, y si de enero a junio del año pasado se habían registrado tres, en el mismo período de este año solo ha habido uno.

La seguridad de la ciudad es mayor ahora que hace un año, y no solo por la desarticulación de grupos muy especializados, sino también por la detención de delincuentes locales muy activos. A principios de febrero, sin ir más lejos, entró en prisión un joven de 23 años al que se le imputan decenas de robos en Miranda junto a un compinche cinco años más joven. Pocas semanas antes había sido interceptado un hombre de 50 años con un amplio historial delictivo, acusado esta vez de siete robos con fuerza en distintos establecimientos comerciales de Villalegre. En La Luz también se identificó por esas mismas fechas a un menor de edad al que se le imputaban robos en hasta una decena de vehículos.

No han sido los únicos. Las operaciones de este tipo han sido continuadas a lo largo del tiempo, y hace tan solo unos días lograba desarticularse un grupo de cuatro jóvenes, dos de ellos menores, supuestos autores de numerosos robos en trasteros y garajes de la ciudad. En este caso, como en muchos otros, la colaboración ciudadana ha sido esencial para poder echar el guante a los ladrones y eso, junto al trabajo de investigación policial coordinado, está siendo clave para que Avilés vuelva poco a poco a su senda habitual.

Suben los delitos sexuales

En el descenso de la delincuencia experimentado este año solo hay una cruz: los delitos sexuales. A pesar de que las cifras globales son muy bajas, el incremento porcentual es del 200%. Desde enero hasta junio se denunciaron seis incidentes de este tipo, uno de ellos una violación, la ocurrida en el barrio de El Quirinal a finales de enero, cuando una chica de dieciocho años acusó a un joven inmigrante de origen guineano de una agresión en el interior del domicilio del varón. El acusado ingresó en prisión y está pendiente de juicio.

Se produjeron además otros cinco delitos contra la libertad e indemnidad sexual, y todo apunta a que en el segundo semestre del año las cifras podrían ser similares, toda vez que ya se ha denunciado al menos otra violación, esta también en El Quirinal: la de un hostelero a la hija de su pareja sentimental.

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