«Dios sabe lo que me cuesta deciros adiós»

Familiares, amigos y feligreses acompañaron ayer a José Antonio González Montoto. / MARIETA

José Antonio González Montoto se despide de la parroquia de Santo Tomás de Cantorbery después de ocho años

F. DEL BUSTO AVILÉS.

«Dios sabe lo que me cuesta deciros adiós». José Antonio González Montoto no ocultó ayer su emoción (de hecho su voz se quebró en alguna ocasión) para despedirse de los fieles que ayer acudieron a la misa de la una en Santo Tomás de Cantorbery para acompañar al que ha sido su párroco durante los últimos «ocho años y ocho meses menos un día» que, como recordó el nuevo delegado diocesano del clero se debía cumplir hoy, lunes.

Fue una celebración sencilla, en la que estuvo acompañado por los cuatro sacerdotes que le han respaldado en su labor pastoral ('Neyo', Ángel Fernández Llano, Antonio Ruiz y Enrique Molina) y que se aplicó por todos los difuntos de la parroquia. Ello no impidió la presencia de dos coros, de Amigos de Sabugo y del Conservatorio, dirigidos por las hermanas Elena e Isabel Baigorri, respectivamente, y la presencia de José María Martínez, 'Chema', en el órgano del templo.

En su homilía, José Antonio González Montoto expresó su gratitud por la vivencia de la fe, desde su familia a sus compañeros sacerdotes, incluso recordó a don Porfirio, el párroco de Pillarno que, cuando tenía diecinueve años, le preguntó por su posible vocación sacerdotal. «Naturalmente, dije que no», recordó. Pero también pidió perdón por sus fallos y las veces en las «que no estuve a la altura de la misión encomendada». También ánimo a los fieles a seguir «adelante» con plena confianza en Dios.

Pero tal como subrayó el propio Montoto, no se trataba de una despedida, sino un hasta luego con fecha para el reencuentro. Será el 17 de junio de 2018 , cuando la misa de una celebre las bodas de oro sacerdotales que Montoto habrá cumplido dos días antes. No fue el único regalo con el que ayer se fue de Montoto. La parroquia le entregó un cuadro de cristal con el templo parroquial y la expresión de agradecimiento de la comunidad. También le regalaron un ordenador portátil para atender las necesidades derivadas de sus nuevas responsabilidades.

Por su parte, Montoto regaló un recordatorio con la Virgen de Covadonga y la petición a los fieles de que rezasen por él «para ser fiel al encargo recibido». Además, la colecta de la misa se destinará a la Casa Sacerdotal.

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