El peluquero que disparó a un hombre en Avilés, ingresado en Psiquiatría del San Agustín

El peluquero que disparó a un hombre en El Pozón, ingresado en Psiquiatría del San Agustín
Algunas gotas de sangre permanecían ayer sobre la acera. / JOSÉ PRIETO

La agresión se materializó en la calle con una pistola modificada para balines y la víctima sufre una herida leve en el pecho de la que evoluciona favorablemente

J. F. GALÁN AVILÉS.

Francisco Cuencas, el autor del disparo que anteanoche alcanzó a un hombre en el pecho ocasionándole una herida de escasa gravedad, permanecía ayer ingresado en la unidad de Psiquiatría del Hospital Universitario San Agustín de Avilés con un cuadro de ansiedad. S enfrenta ahora a un presunto delito de homicidio en grado de tentativa y previsiblemente pasará hoy viernes a disposición judicial.

La víctima, Manuel G. N, fue trasladada en ambulancia al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), en Oviedo y tras pasar la noche en observación se esperaba que ayer jueves recibiese el alta hospitalaria. Según ha confirmado la Policía Nacional a este periódico el arma con el que le dispararon se trataba de una pistola modificada y, a la espera de lo que concluya el informe científico, todo apunta a que el proyectil sería un balín, un perdigón esférico o similar.

Al menos así lo afirman los testigos. Quienes presenciaron los hechos, ocurridos anteanoche en el bar Carpe Diem de la avenida de Santa Apolonia, en El Pozón, sostienen que era un arma simulada que habría sido 'trucada' para disparar el referido tipo de munición, de muy escaso poder de penetración, y que Cuencas, que se encontraba en un evidente estado de embriaguez, según relataron quienes se encontraban allí, realizó un único disparo sobre su víctima. El peluquero fue detenido pocos minutos después sin ofrecer resistencia alguna a escasos metros del lugar de los hechos, la avenida de Santa Apolonia, a la altura del antiguo cine Ráfaga y a las puertas del bar Carpe Diem, donde se encontraba la víctima.

Testigos afirman que el agresor estaba bajo los efectos del alcohol «y le calentaron la cabeza»

Los dos son conocidos vecinos de la zona, en la que Cuencas regenta desde hace años una peluquería próxima al lugar de los hechos, que ayer permaneció cerrada. Según numerosos testimonios, la víctima, de alrededor de cincuenta años de edad, era cliente habitual y mantenía una relación cordial con el agresor, algo mayor que él.

La agresión se materializó en torno a las once menos cuarto de la noche del miércoles. Según varios testigos presenciales Cuencas se encontraba en el Bar Tropical, situado en la acera de enfrente, donde a lo largo de la tarde noche habría consumido una considerable cantidad de bebidas alcohólicas. «Además le estuvieron calentando la cabeza», aseguró un cliente del establecimiento que presenció los minutos previos al incidente.

En un momento determinado cruzó la calle y entró al Carpe Diem al grito de «hijo de puta ven fuera que vamos a arreglar lo nuestro». Manuel G. N., que trabaja como repartidor, aceptó el requerimiento. Salió fuera del bar, donde ambos se enzarzaron en una discusión. Fue entonces cuando Cuencas sacó el arma y apuntó a Manuel G. M., que se abalanzó sobre él, y en ese momento fue cuando recibió el disparo. Según cuentan los testigos, en un primer momento la víctima no se percató de que había sido alcanzada. Aseguran que consiguió arrebatarle la pistola, que entró en el bar y que la dejó sin más sobre el mostrador para, acto seguido, sentarse en una mesa. Sería entonces cuando se habría dado cuenta de que estaba sangrando.

Fue detenido poco después y se enfrenta a un posible delito de tentativa de homicidio

Cuencas era detenido poco después a escasos metros del Bar Carpe Diem mientras que el herido, tras ser atendido en el lugar de los hechos, era trasladado en ambulancia, en primera instancia al Hospital San Agustín y posteriormente al HUCA, decisión que se adoptó más por motivos de operatividad que por el alcance de la herida.

La Policía Nacional desplegó tres patrullas y un equipo de la Policía Científica, que recabó las pruebas pertinentes. Unas dos horas después, en torno a las doce y media de la noche, los agentes dieron por finalizada la investigación sobre el terreno y la normalidad regresó al barrio de El Pozón, en el que apenas se podían distinguir unas cuantas gotas de sangre sobre la acera.

Queda por determinar si, como todo parece indicar, era una pistola simulada manipulada para disparar perdigones, con lo que se trataría de un arma de aire comprimido, no de fuego. En cualquier caso, al margen del presunto delito de tentativa de homicidio que le atribuye la Policía Nacional tanto exhibir un arma simulada como modificarla está tipificado como delito.

Rencillas

Según varios vecinos de la zona, el peluquero Francisco Cuencas y la víctima, Manuel G. M. , eran viejos conocidos y «tenían sus rencillas», que venían ya de tiempo atrás. La mayoría afirma que la víctima «es un hombre muy tranquilo» mientras que se refieran al agresor como «un buen hombre cuyo carácter se ha ido agriando en los últimos años. El problema es que toma medicación y es aficionado a la bebida».

Uno de los curiosos que la noche del miércoles se concentraron en torno al Carpe Diem subrayó que El Pozón ««es un barrio tranquilo, aquí nunca ha pasado nada así». La mayoría afirmaba que no había oído nada y que se acercaron allí al ver varias unidades de la Policía Nacional a las puertas del bar. La investigación sigue su curso.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos