«La diversidad sexual debe tratarse como un hecho y no como una excepcionalidad»

Guillermo González Antón, ayer durante su intervención en el curso universitario. / PATRICIA BREGÓN
Guillermo González Antón, ayer durante su intervención en el curso universitario. / PATRICIA BREGÓN

Guillermo González Antón, médico y sexólogo, ofreció ayer una charla sobre transexualidad y aceptación en el curso universitario de educación sexual

B. MENÉNDEZ AVILÉS.

Guillermo González Antón, expresidente y miembro de la Federación Española de Planificación Familiar y experto en bioética, firmó ayer una nueva intervención en el curso de extensión universitaria 'Sexología. Transgresiones, erótica y educación sexual', organizado habitualmente cada verano en el Centro de Servicios Universitarios. Antón incide en la educación y la aceptación social como claves en la normalización de la transexualidad.

-¿Por qué cree que sigue habiendo tantos prejuicios?

-Sobre todo por el desconocimiento de lo que supone ser transexual. Hay muchas personas que tienen miedo a que se convierta en una 'moda', que sea realmente una patología o incluso que les contagien. Es una cuestión principalmente de aceptación, no debería de crear tantos problemas.

«Los médicos que tratan estos casos deben ser personas con mucha sensibilidad»«En España tenemos uno de los marcos normativos más progresistas del mundo»

-¿Entonces la solución pasa por educar desde la escuela?

-Sí, la educación sexual es una asignatura pendiente aún. Ahora solo se están haciendo intervenciones muy puntuales en ciertas Comunidades Autónomas que se lo toman más en serio. La diversidad sexual tiene que ser un hecho, pero no como una excepcionalidad. De hecho muchos expertos hemos cometido el error de tratar estos temas con mucha benevolencia pero también con mucha excepcionalidad. Es cierto que cuantitativamente no es tanto, pero al que le toca vivir esta diversidad sufre muchísimo. Por eso hay que acostumbrar a los niños a vivir de forma muy normalizada todos los tipos de diversidad.

-¿Y en el plano médico qué avances son necesarios?

-Los médicos de familia y los pediatras son muy importantes, porque en cierta manera ellos son la puerta de entrada a todo el sistema sanitario. Creo que deberían ser capaces de tomar la iniciativa ante algunas situaciones antes de que sean los padres quienes empiecen a preguntar, como por ejemplo si notan unos comportamientos o unos intereses que no son los habituales en el paciente. El profesional debe tener recursos para tranquilizar, proteger y despatologizar la cuestión.

-¿Sería necesaria una formación específica para estos médicos?

-No creo, simplemente alguien sin prejuicios y con sensibilidad. Lo que en ningún concepto se debe hacer es derivar a los pacientes a un doctor que sabes que no lo va a aceptar con naturalidad. No hace falta diagnosticar, sino acompañar y ser conscientes de sus necesidades, porque aunque no sea una patología a veces sí precisan medicación.

-Siempre se dice que España es un país muy abierto y 'friendly' con la diversidad sexual. ¿Cree que es cierto?

-Creo que estamos en un país en el que curiosamente la sociedad civil va por delante de los legisladores y los gobiernos en muchas ocasiones. Entonces hay una demanda social que se termina plasmando en leyes; de hecho tenemos posiblemente uno de los marcos normativos más progresistas del mundo en cuanto a homosexualidad y, si me apuras, transexualidad. Otra cosa es cómo acabamos implementándolo. Si nos conformamos con hacer una ley para en un momento determinado ganarnos a la sociedad civil a nivel de votación y después no se cumple y no da respuesta a los problemas, es como no haber hecho nada.

-¿Es entonces una cuestión de tiempo y de cambios en el poder?

-Espero que sí. Primero tiene que haber una cierta reacción más general, aunque siempre habrá minorías a las que no les parezca bien nada, de quitarse el miedo que ya se superó en gran medida con la homosexualidad. La transexualidad no es algo deleznable que vaya a acabar con la raza humana, hasta que esto no esté comunmente aceptado siempre existirán personas que estén en contra de destinar recursos a la causa escudándose en que hay «otras prioridades médicas y sociales».

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