«La educación de los hijos empieza en los primeros meses»

Trinidad Pérez, ayer, durante su intervención. /  MARIETA
Trinidad Pérez, ayer, durante su intervención. / MARIETA

Subraya la importancia de cubrir las necesidades afectivas y emocionales de los vástagos mediante la comunicación y la escucha Trinidad Pérez Flórez Profesora Técnica de Servicios a la Comunidad

C. DEL RÍO AVILÉS.

Trinidad Pérez Flórez, profesora técnica de servicios a la comunidad y orientadora del Instituto de Educación Secundaria La Luz, explicó ayer a los padres la importancia de mejorar la convivencia con sus hijos y la mejor forma de relacionarse con ellos. La charla-coloquio fue organizada por la Asociación de Madres y Padres del IES de La Luz.

-¿Cómo se puede mejorar la comunicación con los hijos?

-Escuchar y saber ponerse en el lugar de ellos es importantísimo. Tenemos que recordar cómo éramos nosotros a su edad. Además, tiene que ser haber consenso en las decisiones. No puede ser un ordeno y mando, sino que hay que buscar alternativas. Eso no se puede confundir con permitir que hagan lo que quieran. Ni mucho menos. Es importante poner normas para conformar individuos. Y también es necesario que nosotros seamos fuertes.

-¿Y si se está pasando una mala racha? ¿Cómo puede afectar esa vulnerabilidad del adulto?

-Se deberá hacer un esfuerzo mucho más grande para solventar esas circunstancias negativas.

-¿Hay una edad de partida para abordar este proceso de comunicación?

-La educación comienza en los primeros meses de vida. Y si los padres lo llevamos a cabo, la adolescencia será una etapa mucho más tranquila cuando llegue.

-¿Cómo hay que hablar con un chaval?

-Tenemos que conocer a nuestros hijos, saber qué les podemos demandar y qué les preocupa a cada edad. Con los adolescentes es mucho más difícil porque están en la etapa de la negación de la negación. Tienen que formarse como personas y sufren un desajuste tremendo.

-¿Se puede reconducir una relación en la que nunca se ha prestado demasiada atención al hijo?

-A partir de los catorce años ya es muy difícil. Pero hay que tener siempre presente que el comportamiento son conductas aprendidas y modificables. Los padres debemos saber que la crianza y educación no es solo cubrir las necesidades básicas primarias como comer y vestir, sino que también hay que cubrir las necesidades emocionales. Y saber escuchar es fundamental. Aquí, además, importa la calidad más que la cantidad.

-¿Se hace?

-Me encuentro muchas veces con padres que dicen que no tengo tiempo y es cierto por la vorágine en la que vivimos. Pero hay que buscarlo.

-¿Los padres deben ser amigos de los hijos?

- No, por supuesto que no. Si yo soy amigo de mi hijo, se queda huérfano de madre. Y eso es de lo que adolecemos ahora. Creemos que lo vamos a llevar mejor si nos hacemos sus amigos, cuando es impensable que este comportamiento favorezca la relación y la formación de estos chicos como personas.

-Pese a la diferencia generacional, ahora los padres tienen aficiones más parecidas a sus hijos.

-Sí, parece que vestimos y nos comportamos de manera más juvenil que antes, por lo que hay cosas que nos acercan a nuestros hijos, pero nosotros somos adultos y debemos marcarles pautas para que sean individuos como tienen que ser ahí. La padre y madre saben donde tienen que estar y no puede ser en el mismo escalón.

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