Educación investiga una denuncia por agresión de dos profesores a un alumno de siete años

Acceso al Museo de Avilés en el que, según la denuncia, se habría iniciado la agresión al alumno tras una visita al equipamiento. / P. BREGÓN
Acceso al Museo de Avilés en el que, según la denuncia, se habría iniciado la agresión al alumno tras una visita al equipamiento. / P. BREGÓN

El menor sufrió las lesiones en una visita escolar al Museo de Avilés y fue atendido en el Hospital San Agustín, que informó de oficio al Juzgado

C. DEL RÍO / A. SANTOS AVILÉS.

La Inspección Educativa de la Consejería de Educación investiga la presunta agresión de dos profesores de un colegio público a un alumno de siete años durante una visita escolar al Museo de Historia Urbana de Avilés. El menor fue atendido el pasado 1 de diciembre en el Hospital Universitario San Agustín, que ha informado del caso al Juzgado de Avilés. La denuncia aún no ha sido tramitada a la espera de que los padres del niño la ratifiquen.

La Consejería de Educación y Cultura tiene constancia del incidente, al menos, desde el pasado lunes, cuando los padres remitieron un escrito alertando del incidente, junto con el informe clínico del servicio de Urgencias del Hospital Universitario San Agustín en el que constan las heridas de raspado en hombro y codo izquierdo y los cinco hematomas de rodilla para abajo, de unos dos centímetros de diámetro.

El menor contó al médico, según consta en el citado informe, que dos profesores «le arrastraron por el suelo y le daban patadas en la pierna derecha desde el Museo de Avilés en calle Ferrería hasta Ayuntamiento». El niño refirió también agresiones previas «arrastrándole por el suelo de la clase». En un primer lugar, la familia lo llevó al centro de salud donde le recomendaron que fuera al hospital.

La familia ha trasladado a las autoridades el «acoso» que sufre otra hija en el mismo centro

Este documento, que incluye los antecedentes médicos del menor, es la prueba que sustenta el relato que los padres detallan en tres páginas dirigidas a la Jefa de Inspección del Principado de Asturias, Dolores Guerra. En él exponen lo supuestamente ocurrido el día 1 de diciembre, según el testimonio de varios testigos, y aprovechan para denunciar la inacción del centro educativo ante una situación reiterada de acoso que, según un segundo documento al que ha tenido acceso este periódico, no sufriría solo su hijo varón, sino también una hija menor.

Así, exponen que durante una visita al casco histórico y al Museo de la Historia Urbana de Avilés, su hijo fue apartado de la actividad «no sabemos por qué y en qué circunstancias». La madre decidió acercarse hasta el museo tras recibir una llamada del centro que no le dio tiempo a contestar. Cuando preguntó en el edificio, «la recepcionista me contestó textualmente: 'se han llevado a un chiquito de muy malas maneras. ¿Qué eres su madre? Pues no quiero meterme en tu vida, pero así no se trata a nadie'». En ese momento vio en el suelo la mochila del crío donde siempre lleva su medicación que «ha quedado convenientemente justificado a través de informes médicos que mi hijo debe llevar siempre consigo». Una vez fuera, «varias personas» la alertaron de cómo entre dos adultos metían a su hijo en un taxi.

Autorizó a una persona de su confianza para que fuera a recoger al niño al colegio y lo primero que le preguntaron fue: «¿Cómo te enteraste?». «Cuando llegué a mi casa me encontré con un niño emocionalmente alterado y con hematomas en brazo y pierna derecha», prosigue.

El menor, una vez que se tranquilizó, les contó que durante todo el camino del colegio fue molestado e increpado por alumnas de cursos superiores sin que los profesores que iban con el grupo, y a los que avisó, tomaran cartas en el asunto. Cansado de esta situación, decidió devolver los empujones «y es cuando sí intervienen los profesores cogiendo al niño por los brazos e inmovilizándolo (para que se haga una idea, pesa 21 kilos con ropa)». Al parecer, el tramo siguiente hasta el museo lo llevaron agarrado por las muñecas sendos profesores. El menor empezó a protestar en el interior del museo porque le estaban haciendo daño «y esto solo servía para que le agarraran más fuerte y recibir patadas por parte de un profesor».

No sería la primera vez

Los padres aprovechan la misiva para informar a la Inspección de que «no es la primera vez que suceden hechos tan graves». Refieren la supuesta negligencia de uno de esos dos profesores meses atrás, cuando obligó a su hijo a seguir una clase de educación física cuando expresamente se había comunicado al centro que por problemas médicos no debía y la insatisfactoria respuesta, según de desprende del relato, que recibieron tras solicitar explicaciones.

Hablan, además, de «los comportamientos anormales hacia nuestra hija -de diez años- por parte de otros alumnos del centro (...) materializado en insultos e intimidaciones». Relatan empujones por las escaleras, roturas de ropa y, en general, «maltrato verbal y físico en repetidas ocasiones que provocan en nuestra hija un alto grado de estrés y ansiedad».

Explican que el colegio activó un protocolo en el que «solo se medió con la víctima, durante el que se agravó mucho más el tema (...), llegando a un estado emocional límite en el que manifestó que preferiría morirse a seguir así, que su vida en el colegio era horrible». El equipo de orientación del centro les recomendó trasladar el problema a salud mental «dando el asunto por zanjado».

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