La emoción del paso del tiempo

Amanda Coogan escenificó 'Yellow' durante seis horas ayer en la cúpula del Centro Niemeyer. / MARIETA
Amanda Coogan escenificó 'Yellow' durante seis horas ayer en la cúpula del Centro Niemeyer. / MARIETA

Amanda Coogan enmudece al público con su performance 'Yellow' en el Niemeyer

S. GONZÁLEZ AVILÉS.

Silencio. De fondo, una canción instrumental y todos los focos sobre el amarillo de los vestidos. En el centro, Amanda Coogan. La puesta en escena de la performance 'Yellow' que la artista interpretó ayer en la cúpula del Centro Niemeyer fue sencilla, sobria pero emocionante. El público que accedía al espacio expositivo enmudecía frente a la irlandesa y simplemente dejaba que pasaran los minutos.

Precisamente ese pasar de las horas fue el hilo conductor de toda la performance, que comenzó con la apertura de la cúpula al público por la mañana y finalizó a las siete de la tarde con su cierre. Seis horas en las que Amanda Coogan no interactuó con el público. No al menos con palabras o gestos pero sí con miradas, movimientos y sentimientos. Frente a ella una decena de sillas blancas en las que se sentó el público intermitente, que entraba y salía de la sala para observar los movimientos de la artista, aunque algunos de ellos optaron por acercase más y sentarse en el suelo, incluso tomar notas de todo lo que ella iba escenificando en cada momento.

Junto al silencio de la cúpula, el color amarillo. Una tonalidad lineal que acaparó todas las miradas y las centró en el vestido que la artista portaba. Con él jugó durante su performance, moviéndolo, agitándolo o frotándolo. Y es que a lo largo de las seis horas Amanda Coogan utilizó únicamente su ropa, agua y jabón para poner sobre el escenario sus sentimientos y reflejar con ellos el paso del tiempo, no solo en el reloj, sino en su propio cuerpo, que fue notando el paso de las horas.

Sentada sobre un cubo lleno de agua, Coogan frotó y frotó la falda de su vestido hasta hacer salir de él decenas de pompas y burbujas de jabón. Unas veces con movimientos suaves, casi silenciosos, y otras con unos más fuertes y rápidos, que daban lugar a la espuma blanca, que contrastaba con el color amarillo. Ningún movimiento fue igual, unas veces jugaba con la tela, otras la lanzaba al aire, dejando ver sus piernas, mojadas y llenas de jabón.

'Yellow' ha sido la primera performance de la artista irlandesa dentro de la exposición 'I'll sing you a song from around the town', que puede verse también en la cúpula del centro cultural hasta el 5 de noviembre. Entre medias, el día 2, Coogan presentará en España su documental, en el que hace un recorrido por algunas de las performance que ha hecho en diferentes escenarios. Para acabar, el mismo día 5 de noviembre, pondrá sobre el escenario la segunda de las performance, 'Spit, Spit, Scrub, Scrub', que también se desarrollará en la cúpula.

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