La emotiva última lección de la cronista

De izquierda a derecha, Pilar Ostos, Santiago García Granda, Pepa Sanz, José Antonio Gómez, Antonio, López y Miguel Calleja . / P. LORENZANA
De izquierda a derecha, Pilar Ostos, Santiago García Granda, Pepa Sanz, José Antonio Gómez, Antonio, López y Miguel Calleja . / P. LORENZANA

Colegas y alumnos homenajearon a la catedrática María Josefa Sanz en un acto celebrado ayer en la Universidad de Oviedo

E. FANJUL OVIEDO.

Tras toda una vida dedicada a la docencia y a la investigación, la catedrática y cronista oficial de Avilés, María Josefa Sanz, se jubila. Como es costumbre cuando un catedrático se retira, la profesora dictó ayer su última lección magistral titulada 'De diplomacia y de diplomática' en el Aula Magna del Edificio histórico de la Universidad de Oviedo.

Para sorpresa de la homenajeada, el espacio se llenó de alumnos y exalumnos, de compañeros y viejos colegas que no imaginaba ver en el acto y que llegaron incluso desde Andalucía, donde transcurrió parte de su juventud y de su vida académica y profesional. «Cuando llegué y vi aquí a mis compañeros y exalumnos de Sevilla y a los demás, no me lo podía creer», comentaba Sanz.

Durante su lección magistral, Sanz ofreció a los presentes un relato de su trayectoria y de aquellos momentos complicados de su vida a los que hizo frente «empleando la diplomacia conmigo misma». Habló de cuando con catorce años se trasladó con su familia desde su Avilés natal a Sevilla. «Se me acabó el mundo», explicaba.

También contó cómo acabó estudiando Historia y cómo cuando pensaba especializarse en Historia Medieval, la falta de profesor en la materia la dirigió a la Paleografía y Diplomática, una disciplina que la atrapó para siempre. «Me entró el veneno de los documentos y ya no pude parar», aseguraba. También recordó su llegada a la Facultad de Historia de Oviedo, así como su trabajo buceando en los archivos del convento de las Pelayas, de las que guarda un grato recuerdo y que estuvieron presentes en el acto. Como fecha importante destacó el año 1983, en el que ingresó en la Comisión Internacional de Diplomática, algo que le permitiría «descubrir el intercambio de ideas con otros investigadores» y acceder a otras universidades como la de Oporto.

El acto institucional, que también contó con la presencia de la alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín y de la concejala de Cultura, Yolanda Alonso, se desarrolló desde el principio como una emotiva expresión de afecto, y agradecimiento.

Uno de los discursos más emotivos fue el del profesor de la Universidad Pablo Olavide de Sevilla, Antonio López , que describió a Pepa Sanz como «trabajadora incansable, sumamente generosa» además de ser «una gran profesora y directora de tesis cuyo mayor defecto era no tener el carné de conducir». Tanto Antonio López cómo la catedrática de la Universidad de Sevilla, Pilar Osto, también exalumna de Sanz le regalaron un libro que recoge todos su trabajos de investigación publicados en solitario desde 1974.

Por su parte, Santiago García Granda, rector de la Univesidad de Oviedo, obsequió a Sanz con una figura de la Torre del Reloj del Edificio Histórico. El rector puso en valor la entrega de mujeres como Pepa Sanz, que refleja «a las científicas e investigadoras que apuestan por si mismas, compaginando las cargas públicas y privadas con fortaleza». Por último el rector la invitó a seguir vinculada a la Universidad de Oviedo como profesora emérita, propuesta que casi seguro ella aceptará.

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