«Me encanta Avilés y es un lujo poder exponer en el Niemeyer»

Begoña Zubero. /  PATRICIA BREGÓN
Begoña Zubero. / PATRICIA BREGÓN

Begoña Zubero Fotógrafa

E. F. AVILÉS.

La fotógrafa bilbaína Begoña Zubero se formó en Madrid y Nueva York. La suya es una fotografía de tesis, con una gran factura técnica, estética y formal, tras la que subyace siempre una importante labor documental que da como resultado unas imágenes de gran calado intelectual. Su obra se caracteriza por una constante inquietud por capturar la huella humana de los objetos y evocar a través de la arquitectura y los paisajes la vida de las personas que los habitan, siempre ausentes de sus imágenes.

- ¿Qué nos cuentan sus paisajes de la vida de las gentes del Po?

- Pues yo creo que muestran la existencia de un gran amor y dependencia del río Po. Y aunque seguro que las condiciones del río están más controladas y hay menos riadas que antaño, se sigue apreciando cierta dureza en esta tierra. Se observa además cierta precariedad en los barcos, en las casetas de pescadores y en algunos espacios.

«Las fotos hablan del amor y dependencia que los habitantes de Po tienen por su río»

- ¿Cuáles son los elementos más importantes de las fotografías?

- Uno es el tema de la luz de cielos y aguas, sobre todo. Y otro es la famosa neblina de la Llanura Padana que, por cierto, sale en muchas películas de Antonioni. Luego está, por su puesto, el tratamiento que le des a la luz.

- 'Gente del Po' se compone de 52 fotografías. ¿ Cuáles son las más destacadas?

- Hay una foto muy emblemática que abre la exposición en la que tienes todo los elementos del paisaje del Po: el río, la cabaña, la intervención humana, los pescadores, el pueblo donde viven, la caseta de trabajo. En definitiva tiene todo lo que luego va a ir apareciendo en el resto de imágenes de la exposición.

- Todas las fotografías están hechas en invierno. ¿Por qué?

- Sí, me determinó el que Antonioni las hizo en invierno así que lo decidí así. La verdad, es que hubo momentos en los que pasé muchísimo frío pero mereció la pena porque las imágenes tienen una luz especial, imposible de conseguir en otro momento. Y al final, le da sentido al trabajo.

- ¿Por qué escogió el color?

- Fue una duda muy grande, pero el blanco y negro me acercaba demasiado a la fuente, es decir a Antonioni y decidí que el color me iba a distanciar de él. Además, se trata de hacer una interpretación plástica y no podía dejar marchar esos colores tan impresionantes como el azul del cielo, el gris del río o los magentas de los árboles desnudos cuando les da el sol.

- ¿Por qué decidió incluir en la muestra la revista Cinema?

- Pues fue un poco desnudar desde el principio de donde viene la idea, pude hacerlo o no, pero me pareció interesante que la gente pudiese conocer esa fuente y un poco contrastar la evolución de ese paisaje.

- Incorpora usted novedades en la presentación de las obras.

-Pues, por ejemplo las dos fotos de grandes dimensiones que abren y cierran la muestra están impresas directamente sobre madera de abedul y después lacadas. Algo que creo no se había hecho antes. Lo hice porque me encanta que la imagen del río vaya sobre madera y así el soporte está al servicio de lo que cuentas.

- ¿Qué le parece el Niemeyer cómo espacio expositivo?

- Me encanta Avilés y me interesa mucho la arquitectura, así que me parece un lujo estar exponiendo en el centro Niemeyer.

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