Un esfuerzo tecnológico que lleva a la industria avilesina a la vanguardia mundial

Se construyeron unas estructuras para ir colocando en ellas las partes del criostato. / PATRICIA BREGÓN

En este tiempo, los responsables japoneses han realizado un estrecho seguimiento de los trabajos, con visitas periódicas a las instalaciones

F. DEL BUSTO AVILÉS.

El impacto de la construcción del criostato del JT-60SA en la economía local y asturiana ha ido mucho más allá del contrato logrado por Asturfeito y de las cincuenta personas que han trabajado en él a lo largo de estos cuatro años.

En este tiempo, los responsables japoneses han realizado un estrecho seguimiento de los trabajos, con visitas periódicas a las instalaciones. «Prácticamente todos los meses atendíamos alguna visita», señala Ricardo Rodríguez Ojeda, director comercial de Asturfeito.

La participación del CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas) del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad en el proyecto de reactor de fusión hizo posible que la empresa avilesina lograse la licitación. Por esa razón, el CIEMAT se preocupaba estrechamente por la marcha del proyecto. El ensamblaje de todas las piezas y la comprobación de que se atendía todas las especificaciones fijadas representó el último gran examen.

Dentro de este seguimiento, habitual en los proyectos de estas características, en 2016 Avilés acogió el encuentro semestral con la que Europa y Japón realizan un seguimiento de la marcha del reactor de fusión.

Promoción de la empresa

Como cabe esperar, una iniciativa de estas características ha generado una gran expectación en los ambientes científicos e industriales relacionados con las energías limpias. Ello ha supuesto una importante promoción para Asturfeito.

No es la primera vez que esto sucede. En 2013, otra empresa avilesina, Idesa, logró el contrato para la construcción de las bases del criostato. En el desarrollo de ese proyecto, contó con la colaboración de Asturfeito. La iniciativa permitió que la segunda entrase en convocatorias del CIEMAT, como con la que logró el criostato. Ahora, se mantiene el efecto.

«A raíz de este contrato estamos recibiendo invitaciones para participar en licitaciones a las que antes no nos llamaban», asegura el director comercial de Asturfeito. Las publicaciones especializadas han seguido al minuto este proyecto, contribuyendo a que la compañía avilesina sea conocido.

Aunque la parte importante del trabajo fue asumido por Asturfeito, en algunas fases se ha recurrido a empresas externas, bien por el alto grado especialización que se necesitaba o por ofertar servicios de los que carece la empresa. «En la medida de lo posible, siempre recurrimos a empresas asturianas. Además de apoyar a la economía, siempre tienen la ventaja de la cercanía para resolver imprevistos», comenta Ojeda. En este caso, se contrató con otras tres empresas asturianas.

Esta colaboración implica un aprendizaje. Y es que en un contrato de estas características se especifican todos los detalles. Asturfeito ha debido documentar todas las personas y empresas que han participado y el desempeño de su trabajo.

Para la empresa no resulta una novedad, ya que en otros sectores para los que trabaja afronta exigencias parecidas, pero puede suceder, como así ha sido, que ese nivel de documentación sorprenda a la contrata que, además, debe elaborar documentación en inglés. «En esos casos, no les dejamos solos. Hay un acompañamiento y les ayudamos», explica Ricardo Rodríguez, esperando que ayude a la contrata a entrar en nuevos mercados.

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