«En España hay pocos actores de teatro»

Lola Herrera y José Carlos Plaza escuchan al conductor del diálogo, Alberto Piquero. / PATRICIA BREGÓN
Lola Herrera y José Carlos Plaza escuchan al conductor del diálogo, Alberto Piquero. / PATRICIA BREGÓN

El director José Carlos Plaza y Lola Herrera analizan la situación del sector en el aniversario del Palacio Valdés | La función pública y privada dominan en el tercero de los 'Diálogos sobre la escena', celebrado ayer en el coliseo avilesino

C. DEL RÍO AVILÉS.

«En España hay pocos actores», aseguró ayer el director de escena José Carlos Plaza. Sabía que su frase era polémica y tenía muchas posibilidades de ser titular. Y estaba en lo cierto porque no es habitual que un director de la talla del madrileño se manifieste en estos términos en un acto público. Fue, sin embargo, en un contexto de análisis del teatro en el que no sonó tan provocador como pueda parecerlo en un entrecomillado descolgado del 'Diálogo sobre la escena' que ayer mantuvo con la actriz Lola Herrera en el Palacio Valdés, en el tercero de estos encuentros con los que el teatro avilesino celebra el veinticinco aniversario de su reapertura.

José Carlos Plaza reconoció que «sin actores no hay teatro porque su sola presencia ya es el hecho teatral pero sí, creo que hay pocos actores en España». Lo dijo mirando al público y haciendo una pausa antes de expresar una manifestación que enseguida aclaró. «Hay una oleada de gente que llega desde otros medios y que no está preparada para hacer teatro, con la dificultad que tiene». Y, a continuación, entonó el mea culpa como ya había hecho al principio cuando se refirió al teatro independiente en los tiempos de la dictadura, porque también hay una «oleada de directores que hemos tomado los mandos y nos hemos pasado». «Somos los que hacemos el reparto, sobre todo en los teatros públicos, y eso rompe la relación entre actor y director, que debería ser maravillosa y de simple acompañamiento y no lo es porque lo has contratado y no se atreve a decirte nada. Nos hemos subido a un nivel que nos hemos pasado de línea. El noventa por ciento de los actores está por debajo del director y eso no puede ser», asumió.

Había preguntado el conductor del acto Alberto Piquero, crítico de teatro de este diario, sobre la concepción acerca de la dirección de actores que tienen tanto actor como director. Lola Herrera confesó que para ella era algo «fundamental», sobre todo tras haber crecido profesionalmente en una época con «grandes carencias y muchos directores muy malos». «En el teatro comercial, sobre todo. Y, además, muy dictadores», apuntilló. Ensalzó la misión del director de tener la visión general de todo el espectáculo y de los personajes. En su opinión, el director «te tiene que dejar en libertad vigilada», característica que reconoció en Josefina Molina y en el propio José Carlos Plaza.

Los teatros públicos

No fue menos vehemente al criticar la dejación de funciones de la Red de Teatros Públicos, creada en 1992. «Se convirtió en un servicio público, como los museos y bibliotecas. Fue una luz extraordinaria», en cuya tarea quiso reconocer el nombre propio de José Manuel Garrido. El problema, según señaló, es que «se le dio forma, pero se olvidaron del contenido y de su mantenimiento». Problema que se acrecentó al pasar a manos privadas, «cuando deja de tener esos intereses de servicio hacia el mejor espíritu del espectador y hacia la bondad».

En el punto más alto de esta debacle que concretó en un teatro privado rendido a la taquilla y uno público circunscrito a centros nacionales que no sacan sus espectáculos de gira, habló de los microteatros en Madrid. Unas cien salas, en las que veinte espectadores pagan dos euros y los actores cobran treinta a la semana, explicó. «Como experimento me parece maravilloso, pero eso es la autoexplotación», censuró.

Reflexiones que precedieron a la crítica del 21% de IVA y de la poca estima que tienen los políticos hacia el teatro. «Por miedo».

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