Estafan 2.000 euros a una familia con el timo del falso pariente

Las víctimas, con dudas aún sobre la identidad del timador, presentaron denuncia en septiembre y esta semana la retiraron en los juzgados de Avilés

C. DEL RÍO AVILÉS.

Dos hermanos avilesinos retiraron el martes la denuncia contra G. A., el supuesto hijo de su primo argentino, por un presunto delito de estafa. El pasado mes de septiembre les hizo creer que estaba retenido en los aeropuertos Adolfo Suárez-Barajas y en el de Asturias, y logró que le ingresaran dos mil euros en sendos envío a una tercera persona en Guadalajara (México).

Aún advertidos por el personal de Correos de lo extraño del caso, pesó más el conocimiento de la familia y una historia elaborada sobre la que, dos meses después, tienen algunas dudas. Denunciaron lo sucedido el pasado 19 de septiembre en la Comisaría Nacional de Policía, pero el pasado martes, llamados a ratificar la denuncia ante el Juzgado de Instrucción Número 2, la retiraron. Las nulas posibilidades de recuperar el dinero y la perspectiva de un proceso muy largo e infructuoso, en el que tendría que intervenir la Fiscalía mexicana, les llevó a aceptar su archivo.

La historia comenzó a principios de año, cuando G. A. llamó a uno de los primos de su padre. Estaba preparando un viaje por España del 18 al 25 de septiembre y quería conocer a su familia asturiana. Su padre, nacido en Oviedo, había emigrado en la posguerra hacia una Argentina en la que logró hacer fortuna, tal como pudo comprobar parte de la familia avilesina en una visita al país. En aquel viaje no llegaron a conocer a un hijo independizado e independiente que, ahora, anunciaba su deseo de conocer sus raíces y la tierra de sus abuelos.

La familia no dudó de la historia por todos los datos personales y teléfonos que manejaba

Llegada la fecha de la llegada, G. A. llamó supuestamente desde el control del aeropuerto de Madrid, donde le habían retenido por llevar más efectivo del permitido y para que lo liberaran, según explicó, tenían que enviarle dinero. Entre las diversas llamadas realizadas ese día, una de ellas se hizo desde el aeropuerto de Asturias, en el que también lo habrían retenido. Pero allí estaba uno de los hermanos esperando su llegada, y decidió preguntar a la Guardia Civil. Al escucharlo, el comunicante colgó y no volvió a contactar hasta dos días después, supuestamente desde Santander y «sorprendido» con lo que le habían contado su padre y su tía desde Argentina sobre lo ocurrido. G. A. aseguró que él no tenía nada que ver en esos hechos, pero lo cierto es que la persona que llamó tenía todos los teléfonos y datos personales de la familia.

Los hermanos asumen la estafa, pero aún tienen la duda de si el hijo de su primo es un timador o alguien suplantó su identidad. Más cuando la mujer de uno de los hermanos comenzó desde entonces a recibir llamadas a horas intempestivas, hasta el punto de pensar en dar de baja la línea.

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