Los estudiantes frente al mercado laboral

Alejandro Granda, durante la jornada matinal sobre emprendimiento. / MARIETA
Alejandro Granda, durante la jornada matinal sobre emprendimiento. / MARIETA

La Cámara de Comercio enseña a los alumnos de la Escuela de Arte habilidades sociales y la importancia del emprendimiento

C. DEL RÍO AVILÉS.

«No saben qué quieren hacer con su vida y tampoco las herramientas a las que echar mano cuando salgan de la escuela», para lo que quedan apenas seis meses, dice Alejandro Granda, responsable de formación de la Cámara de Comercio, que impartió ayer una de las jornadas sobre emprendimiento y el sistema de garantía juvenil del Ministerio de Empleo que la entidad ofrece a los estudiantes que están a un paso de adentrarse en el mercado laboral. Y el resumen lo reafirma en su convencimiento que son necesarias porque «el desconocimiento es absoluto».

Tedi Krassimirova, Alba Borrego y Cinthya Álvarez, alumnas de 4º de Diseño Gráfico, corroboraron con sus impresiones las palabras del profesor. «Ha sido útil porque hemos conocido cosas prácticas y las ayudas públicas que tendremos si queremos montar algo», afirmó la primera. ¿Y emprender es la opción que baraja un estudiante de Diseño Gráfico? «Es la duda que tenemos todos cuando terminamos», reconoce Álvarez, pero 'hacerse un nombre' suele ser «un paso previo a fichar por una empresa», completa Alba Borrego.

Independientemente de las peculiaridades de este sector, Granda repartió las tres horas de formación entre emprendimiento y la importancia de unas habilidades sociales que están más en boga que nunca. «Se trata de enseñarles a buscar trabajo, indicarles dónde y cómo deben relacionarse y darse a conocer, eso que se llama 'networking'», señaló. Para ello valen todos los soportes y en ningún caso la tarjeta de visita está desfasada. «Si vas a una conferencia sobre un tema que te interesa, en este caso de arte, tienes que acercarte y presentarte a esa persona que quieres conocer y, claro que sí, darle tu tarjeta con todas tus redes», aconsejó.

Estas recomendaciones fueron acompañadas de información sobre el sistema de garantía juvenil, que se desglosa en dos patas: la que permite continuar la formación y la que favorece la empleabilidad tanto por cuenta ajena como propia. En el primer caso, y siempre que se den unos requisitos, aporta 4.950 euros por un contrato mínimo de seis meses y en el segundo, 1.800 euros por un proyecto con un año mínimo de vida.

Los alumnos salieron ayer con más información sobre las herramientas a las que podrán echar mano en un futuro no tan lejano y con el 10% de la nota de una de sus asignaturas.

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