Evitan que el tren arrolle a un hombre en Avilés

Un tren de Feve cruzando el paso Larrañaga./MARIETA
Un tren de Feve cruzando el paso Larrañaga. / MARIETA

Un joven consiguió que frenase el convoy de Feve que llegaba a la estación, mientras otros testigos intentaban sacar de las vías al viandante

Sheyla González
SHEYLA GONZÁLEZ

Varias personas lograron, el pasado viernes, evitar que el tren arrollara a un hombre en el paso Larrañaga, en Avilés. Los hechos se produjeron a mediodía cuando una persona, de unos sesenta años según describen los testigos, caminaba por las vías de Feve. Segundos después las barreras del paso se bajaban advirtiendo de la llegada de un tren.

Fue en ese instante cuando los viandantes que paseaban por la zona intentaron sacar de las vías al hombre, que se negaba a ello. «Dejadme tranquilo», les gritaba. Un joven decidió cruzarse en el camino del tren y frenarlo haciéndole señales para que redujera la velocidad. «Mientras el joven hacía aspavientos para parar al tren, el resto de personas que caminaban por el paseo de la ría se subieron a las vallas para gritarle al hombre que se apartara, pero no hacía caso», relatan los testigos.

El tren de Feve logró frenar su velocidad justo a la altura del paso de Larrañaga, a escasos metros del hombre que permanecía, «impasible», en la vías. Ni los gritos ni las peticiones de los que allí estaban conseguían apartar al hombre del camino del tren, aunque al ver que se paró se echó a un lado. «El maquinista al ver que se quitaba de la trayectoria intentó seguir camino hacia la estación, pero el hombre volvió a saltar a las vías», comentan los presentes, que relatan su angustia al no conseguir sacar al hombre.

Poco a poco el Feve logró acercarse a la estación y dar aviso al personal de seguridad, que salía corriendo en busca del hombre para evitar más sustos con otros posibles trenes que se acercaran a la zona. «Cuando vio que salían tras él se marchó caminando por las vías, llegó un momento que dejamos de verle. No sabemos si salió hacia el paseo o siguió por los raíles más adelante», comentan los testigos.

Los hechos duraron apenas unos minutos, pero fueron suficientes para tener en vilo a todos los que paseaban a mediodía por la ría, muchos de ellos habían acudido a ver salir al velero ‘Atyla’ , que tenía previsto para esa hora su partida del puerto deportivo.

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