Este año se evitaron las colas y la entrada a la fiesta se produjo con total fluidez

El año pasado, en la tercera edición de la Holi Party, la masiva afluencia de gente generó un problema de colas interminables en los accesos al Centro Niemeyer, con largas esperas, de más de dos horas, y muchas quejas de todos los asistentes. Para evitarlas este año, y con un despliegue de personal similar en la entrada, se optó por eliminar la necesidad de la autorización paterna y de las pulseras que identificaban a los mayores de edad y a los menores. Esto sí se controló en las barras, para evitar que los menores, mayoritarios en las primeras horas, accedieran a bebidas alcohólicas, aunque hubo quien aprovechó para beber antes de entrar en el Niemeyer.

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