La experiencia del asociacionismo como ayuda al emprendimiento

María Paz Pires, Darío Sande, Daniel Carreño, Paula Nieto, Luis Casas y Adrián Santos, ayer en La Curtidora. / PATRICIA BREGÓN
María Paz Pires, Darío Sande, Daniel Carreño, Paula Nieto, Luis Casas y Adrián Santos, ayer en La Curtidora. / PATRICIA BREGÓN

Activistas sociales muestran en La Curtidora su trabajo a los participantes en el Clinic Joven Emprend@

M. PICHEL AVILÉS.

En la preparación para convertirse en emprendedor es necesario aunar todas las vertientes. Y una de ellas, con una importancia cada vez mayor, es el activismo social. El punto de vista, la experiencia del asociacionismo fue puesto ayer de relieve en la segunda jornada de actividad del Clinic Avilés Joven Emprend@. Hasta La Curtidora se trasladaron los alumnos del curso, de toda Asturias, para conocer de primera mano la labor en el emprendimiento social de los avilesinos Learn & Fun, asociación enfocada a la creación de programas de ocio educativos; Ye too ponese, de Oviedo, que fomenta la participación ciudadana, y Nikaku-Dan, de Gijón, que busca dar a conocer la cultura japonesa en Asturias.

El activismo social tiene un reflejo contemporáneo en el tejido empresarial a través de la Responsabilidad Social Corporativa, una parcela no obligatoria, pero que cada vez más ponen en práctica, desde las más grandes multinacionales, hasta las pymes. Recordaba María Paz Pires, técnica de Participación Ciudadana del Ayuntamiento, coordinadora ayer de la mesa redonda 'Iniciativas para mejorar la sociedad' que juntó a las asociaciones y a los participantes en el curso, y corroboraba Luis Casas, de Nikaku-Dan, que en Asturias se han puesto sólidas bases para fomentar el asociacionismo, entendido como un paso colaborativo para transformar la sociedad. «El cambio tiene que llegar desde lo local», afirmó Pires, que incidió en que una «asociación es un órgano vivo, que permite desarrollar cambios», y que no debe desaprovechar las sinergias que provienen de las estrategias empresariales, empezando con el marketing.

Experiencia enriquecedora

«Ha sido una experiencia muy enriquecedora, todos ha estado muy metidos y receptivos», aseguraba Luis Casas, de Nikaku-Dan, que organiza en Avilés el Salón de Manga de Asturias. Para ellos, una asociación es «un espacio para compartir conocimiento, para aprender a trabajar en equipo». Una respuesta similar a la que dio Paula Nieto, de Ye too ponese, que propuso un juego de preguntas y respuestas y rompió con las reglas al descolocar las posiciones iniciales de los asistentes, para implicarlos aún más: «Una asociación no es solo un espacio para compartir, también es una forma de entender el mundo». Y como dijo Daniel Carreño, de Learn & Fun, el asociacionismo es «aprender y compartir, dar lo que tienes que pueda servir de ayuda a los demás».

Y hacerlo, sobre todo, con seriedad, con un proyecto bien fundamentado y planificado. Y que sea capaz de evolucionar. «No solo basta con tener ideas, hay que saber plantearlas, conseguir financiación para llevarlas a cabo», indicó Carreño, que destacó «la estructura horizontal» en la toma de decisiones de una organización como la suya, que nació en febrero de este año y que se ha caracterizado «por convertir en retos los problemas que surgen».

Las asociaciones juveniles quieren romper con las convenciones, y María Paz Pires les lanzó el reto de hacerlo también desde el lenguaje, la forma en que comunican sus acciones. «Qué es participar, qué es participación ciudadana, tenemos que reflexionar y no perder la perspectiva», pidió a los asistentes, ponentes y futuros emprendedores.

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