La Factoría imprime en 3D

Momento de la última jornada del curso sobre diseño e impresión 3D impartido por Alberto Valverde en la Factoría. /  MARIETA
Momento de la última jornada del curso sobre diseño e impresión 3D impartido por Alberto Valverde en la Factoría. / MARIETA

Quince jóvenes participaron en el curso del artista Alberto Valverde

EVA FANJUL AVILÉS.

«Llegará un momento en el que todos tendremos una impresora 3D en casa», comenta el creador y tecnólogo Alberto Valverde. Él ha sido el responsable de impartir el curso de diseño e impresión 3D que ha organizado la Factoría Cultural de Avilés en colaboración con la Federación Española de Universidades Populares (FEUP).

Su afirmación se plantea como más que probable al ritmo al que la impresión 3D se está implantando en diferentes ámbitos de nuestra sociedad. Lo que hace unos cinco años se presentaba como una llamativa novedad tecnológica ahora «extiende su aplicación a la ciencia, la medicina, el diseño, la construcción, el arte», detalla.

La variedad de perfiles formativos de los quince alumnos que participaron en el curso dan ejemplo del interés que esta aplicación tecnológica suscita. Entre estos jóvenes, de entre 16 y 30 años, se encontraban arquitectos, diseñadores gráficos, técnicos de telecomunicaciones o ceramistas. Tras seis intensas jornadas de formación en las que se ha condensado una copiosa información acerca de los distintos programas de diseño, las técnicas de impresión, el modelaje, los materiales o los acabados, los alumnos concluyeron con satisfacción ayer sus trabajos. «La verdad es que se hace corto, me ha parecido muy interesante y ya estoy planteándome adquirir una impresora», comenta Noel Ruiz, estudiante del grado superior de Telecomunicaciones.

El descubrimiento de las numerosas y útiles aplicaciones que ofrece la impresión 3D plantea nuevas opciones profesionales a algunos de estos alumnos. Para la arquitecta Beatriz Fernández supone «poder llegar a presentar los proyectos que hasta ahora construías con cartón de una manera completamente distinta». En el caso de la ceramista Maite Suárez del colectivo Barruntando, asegura que están pensando «en usar la impresión 3D a la creación de moldes, lo que necesitamos es perfeccionar el acabado para que no deje marcas en las piezas».

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