Intensa búsqueda del hombre que mató a puñaladas al hermano de su novia en Avilés

Familiares y amigos de la víctima en el lugar de los hechos./MARIETA
Familiares y amigos de la víctima en el lugar de los hechos. / MARIETA

La víctima, Daniel Capellán, de 44 años, murió casi en el acto tras intentar escapar de su agresor, que está huido

SHEYLA GONZÁLEZAVILÉS.

La Policía Nacional ha ampliado la búsqueda del hombre que presuntamente acabó ayer por la mañana con la vida del hermano de su novia al apuñalarle tras una pelea en las inmediaciones de un bar de Avilés.

Fuentes de la Policía Nacional han explicado que la orden de detención se ha incluido en todas las bases de datos policiales, lo que también implicaría su detención en el extranjero si intenta abandonar el país.

Daniel Capellán fallecía frente al bar Milenio pasadas las ocho de la mañana tras recibir varias puñaladas del novio de su hermana, Eduard González. El presunto autor huyó tras la agresión en dirección Trasona, portando con él el arma, un cuchillo cogido de la cocina del local.

La sala del 091 fue la encargada de alertar a la Policía Nacional, aunque ni estos ni la Policía Local podía hacer nada por salvar al hombre, de 44 años, vecino de Versalles y de origen dominicano. La agresión fue rápida y comenzó diez minutos antes en el interior del bar Milenio, que abre de madrugada para servir los primeros desayunos a los trabajadores de ArcelorMittal, alguno de ellos testigo presencial de los hechos.

El fallecido llegaba al establecimiento junto a otra media docena de personas poco antes de las ocho. Entre ellos se encontraba su hermana y el novio de ésta, que habían venido desde Bélgica, donde residen, a pasar el fin de semana. Previamente, según apuntaron testigos, Capellán habría ido a auxiliar a su hermana que le había llamado para que mediara en una supuesta agresión hacia ella por parte de su novio. Al llegar al bar de Llaranes comenzaron las primeras discusiones que terminaron en una fuerte pelea en el interior del local y con la muerte de Capellán en la calle. «Llegaron tranquilos y se quedaron en la zona de cafetería, había otros tres clientes más. Fue todo muy rápido en cinco minutos se desató la pelea. Al ver los primeros problemas decidimos llamar a la Policía Local, pero no les dio tiempo de llegar», explicaba ayer María Jesús Álvarez, propietaria del bar Milenio.

Dentro del local volaron los vasos, la comida y se llegaron a golpear los palos del billar ubicado en la parte trasera del establecimiento, que terminó con una luna rota y todo el mobiliario por los suelos. En un momento de la discusión, Daniel Capellán decidía abandonar el bar, instante en el que su agresor se hacía con el cuchillo. «Se quedó parado, miró a su alrededor y abrió la puerta de la cocina. Allí se encontró el cuchillo con el que partimos la cebolla para hacer los pinchos y salió para afuera», relató la dueña del bar.

Antes de llegar a ese punto los clientes y una camarera habían abandonado el local y se encontraban en la terraza por lo que, sin quererlo y huyendo de la trifulca del interior, fueron testigos del apuñalamiento. Capellán estaba frente al establecimiento, a punto de cruzar la carretera, cuando el novio de su hermana se le acercó y le asestó la primera cuchillada ante la mirada de clientes y vecinos. A pesar de la herida, logró seguir en pié y avanzar unos metros. «Yo salí cuando empezaron a pegarse. La víctima salió como haciendo movimientos de defenderse, pero no lo pudo evitar. Intentó caminar tras la primera embestida, pero lo remató más adelante», explica uno de los testigos presenciales. Daniel Capellán se encontraba junto a la mediana que separa los cuatro carriles de la avenida de Gijón cuando volvió a ser atacado por su agresor.

Allí se asestó varias puñaladas, «alguna directa al corazón», aseguran los testigos. Mientras, en el interior del bar seguía su grupo de amigos, que «no salieron en ningún momento, como si no le dieran importancia a lo que estaba pasando. No fueron en su ayuda ni tras el agresor», hacen hincapié los testigos.

Si reaccionó el cliente de otro establecimiento, que rápidamente se dirigió a su vehículo, un Opel Zafira, para recoger a la víctima y auxiliarla llevándola al hospital. Lo introdujo en la parte posterior de su coche, pero el viaje al hospital nunca se produjo porque Capellán ya estaba muerto. «El hombre que fue en su ayuda se merece una medalla porque tal y como era la escena nadie se atrevía a intervenir», apuntaban desde uno de los establecimientos hosteleros de la calle. El vehículo fue retirado por la grúa y su conductor debió prestar declaración en la Comisaría de la Policía Nacional.

El agresor huyó del lugar del suceso cuchillo en mano y en dirección a Trasona, aunque poco después se le perdió de vista sin que nadie conociera su paradero definitivo. Pocos minutos después llegaba la Policía Local y la ambulancia del Servicio de Emergencias. Los agentes acordonaban la zona y la despejaban, pues se había llenado de vecinos que miraban la escena. Ya en el exterior del establecimiento se encontraba la familia y amigos del fallecido. Los sanitarios comprobaron que nada se podía hacer por su vida, pero si tuvieron que atender en el lugar a la hermana de la víctima, que se encontraba en plena crisis nerviosa por lo que fue trasladada al Hospital San Agustín.

La Policía Nacional desplazó a su equipo judicial para realizar las primeras investigaciones y tomar las primeras pruebas en el escenario de los hechos. Los agentes acordonaron la zona y se hicieron con las cámaras de seguridad del bar Milenio, que grabaron toda la pelea que se desencadenó en el interior.

Además, se comenzó la búsqueda inmediata del agresor por las inmediaciones, que después se extendió a todo Asturias. El bar pudo abrir sus puertas a mediodía, no sin antes tener que limpiar todos los destrozos.

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