«El fascismo sigue ahí agazapado y no conviene bajar la guardia»

Andrés Sopeña, autor de 'El florido pensil'. / LVA
Andrés Sopeña - Autor de la obra 'El florido pensil'

El escritor dibuja en su libro la educación de la postguerra, que llega el viernes al escenario del Centro Niemeyer en su versión teatral

S. GONZÁLEZ AVILÉS.

A Andrés Sopeña le marcó su etapa como estudiante, tanto que sobre ella escribió 'El florido pensil', en el que se relata, desde dentro, el sistema educativo de la postguerra española. Fue publicado hace más de veinte años pero sigue rodando por España en su versión teatral, que este viernes se podrá ver en el auditorio del Centro Niemeyer gracias a la adaptación de Kike Díaz de Rada.

-¿Qué tiene 'El florido pensil' para seguir de actualidad a pesar de contar con más de veinte años?

-La obra teatral interpreta muy bien mi libro. Además, es muy divertida y eso hace que enganche al público. Pero sobre todo está de actualidad porque las cosas, en materia educativa, no están en el mejor de los momentos. Soy de los que piensan que el fascismo sigue agazapado ahí y viene muy bien no bajar la guardia. Si vuelve no será con pistolas o armas en mano, será de una manera más civilizada y sin darnos cuenta.

«Se está privando a las nuevas generaciones del acceso a la cultura que las hará personas» «Se utiliza el sistema educativo para adoctrinar a la sociedad a gusto del político»

-¿Qué semejanzas encuentra entre esa educación de la postguerra y la actual?

-Tienen puntos en común. Basta con ver las noticias o estar un poco al día. Hay un sector que parece que apuesta por intentar volver a esa separación entre chicos y chicas de la que habla la obra teatral y eso no es ir hacia delante, todo lo contrario.

-¿Qué opina del actual sistema educativo?

-Primero hay que tener clara una diferencia, la enseñanza es parte de la educación, pero influyen más factores de influencia, algunos que tienen más peso incluso. Ahora el sistema educativo se utiliza para legitimar a la clase política, como una forma de adoctrinar a la sociedad. Eso pasaba en la postguerra y sigue pasando hoy en día. Trasladan valores y modos que les convienen a los políticos. El poder siempre está detrás de la educación porque es la mejor forma, la demostración palpable, de tener control sobre la sociedad. Buscan perpetuarse de cualquier manera y nada de lo que parece inocente lo es.

-Más allá de la forma, ¿cómo valora el contenido educativo?

-No se escribe bien ni se enseña a estudiar y eso pasa porque la educación humanística se ha perdido. Se está privando a las nuevas generaciones del acceso a la cultura que las convertirá en personas en el futuro. Se están creando seres infelices por esa privación de la cultura.

-¿Qué le parecen los cambios en las materias a cursar que se han introducido recientemente?

-Mal. La literatura universal, que ahora se ha suprimido, es absolutamente necesaria para ser persona. Por otro lado, no se enseña nada de cultura audiovisual, cuando el cine tiene un gran peso en España. Estamos enfocando a la juventud hacia el trabajo, pero no todos pueden ni podrán tenerlo porque cada vez hay más personas inempleables, sin capacidad para afrontar los nuevos empleos que demanda el mercado. Esto se resume en que mientras seas productivo hay que tirar para adelante, el resto no importa a nadie.

-Los estudiantes se quejan de los recortes y de las nuevas tasas. Usted es docente. ¿Piensa como ellos?

-El declive de la financiación de la educación se está notando, como es normal, pero sobre todo en los sectores más desfavorecidos. Se han reducido tanto el número como la cuantía de las becas. Se ha recortado una barbaridad en educación y eso también lo notan los maestros, no solo los estudiantes. La educación no interesa al sistema. Con estos recortes estudian los que tienen posibles, como pasaba hace años. No es volver al franquismo, pero sí que se está perdiendo el ayudar a quien de verdad vale. Ahora los jóvenes valoran más salir de casa a buscar un trabajo para poder vivir, porque igual en su familia están todos al paro, que el ir a clase a formarse.

-¿Las nuevas generaciones han perdido el respeto al docente?

-Es una verdad como la catedral de Burgos. No hay respeto al docente pero eso es un problema de educación, no de la enseñanza. Educados tienen que venir de casa. En estos casos en los que jóvenes pegan al profesor o le pierden el respeto es donde hay que actuar. Eso no quiere decir tampoco volver al pasado. No veo bien el regreso al autoritarismo como se dice en algunos foros. A mí no me gustó mi experiencia en la escuela, que fue mucho peor que la que relato en el libro, y tampoco la quiero hoy en día, no se puede volver al castigo físico.

-¿Estos problemas dentro y fuera del aula influyen en la valoración externa que se tiene de la educación española?

-Desde luego. Desacreditando a la educación no se beneficia a nadie porque lo acabaremos pagando entre todos. Esto viene por esa moda de ahora de que los padres juegan el rol de padres y amigos a la vez no beneficia para nada.

-Usted usa la ironía para hablar de un régimen autoritario. ¿Es mejor reírse que llorar?

-Uso el humor y la ironía porque es lo que menos gusta a los autoritarios. Es lo que menos soportaba el franquismo porque no tienen capacidad de autocrítica. Eran idiotas y se creían las idioteces que contaban. Cualquiera de sus propuestas serían rebatidas por un niño de cinco años pero ellos las creían a pies juntillas. Y eso sigue pasando hoy en día. Solo hace falta ver las tertulias, las personas que representan a la derecha son las que más estupideces dicen por metro cuadrado, solo dicen vaguedades y estulticias. A esos hay que responderles con sentido del humor porque son capaces de apoyar hasta lo que les hace mal.

-¿A qué se refiere?

-Los modernos sistemas de persuasión hacen que apoyes los intereses de tus verdugos y lo hagas sin protestar, hacen que creas que son también tus intereses. Estamos en una época de sistema de pensamiento único y eso hace que las personas vayan en contra de sus intereses. Hay casi ocho millones de personas que votan al PP, por lo que ahí están incluidas las ideologías de derechas y otros que, aunque sus políticas les estén machacando, les votan. No hay quien lo entienda, solo se explica a través del adoctrinamiento.

-Si escribiera un libro sobre algún aspecto social actual, ¿cuál sería?

-El adoctrinamiento social. Vivimos en una sociedad individualista y egoísta en la que los problemas de los demás no importan. La gente no acepta el rol que le ha tocado vivir. En todas las encuestas todos son de clase media, aunque en su casa no entre ni una barra de pan y sean pobres con todas las letras. Deberían estar en la calle pegando voces y reclamando sus derechos, pero eso no pasa. Echan a alguien de su casa desahuciado y van diez a acompañarle y el resto miramos a otro lado porque no nos toca de cerca. Eso da para un libro y para muchos mas.

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