El fiscal mantiene la petición de 15 años para el acusado de abusar de la hija de su pareja

El acusado, a su llegada a la Audiencia.
El acusado, a su llegada a la Audiencia. / P. LORENZANA

Sostiene que el acusado es culpable de un delito de abuso sexual con acceso carnal, a pesar de que la acusación particular se retiró del caso

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

Después de tres sesiones, el juicio contra un hombre acusado de agredir sexualmente «durante años» a la hija de su expareja, celebrado a puerta cerrada, ha quedado visto para sentencia. Ayer, compareció ante la Sección Tercera de la Audiencia Provincial el segundo forense que ratificó los informes presentados en sede judicial y, finalmente, fueron las conclusiones: la Fiscalía modificó su calificación. Aunque mantiene la petición de quince años de prisión para el acusado, a pesar de que la madre de la niña que denunció las agresiones sexuales había retirado su acusación particular, añade al delito los términos acceso carnal. Es decir, ratifica su postura e incorpora que durante las violaciones el presunto agresor o bien le introducía objetos sexuales por la vagina o le realizaba una penetración bucal, vaginal o anal a la niña durante las violaciones. Por otra parte, el representante del Ministerio Público ha eliminado la responsabilidad patrimonial de su escrito, valorada en 20.000 euros. La razón es que la legislación no permite pedir una indemnización cuando la parte demandante se retira del juicio, tal y como ocurrió antes de que diese comienzo la primera vista el pasado 3 de julio.

Según sostiene el fiscal, en el año 2004 el acusado tenía una relación sentimental con la madre de la niña. Debido a que ella trabajaba como interna en una casa de Castrillón y él era camarero en Oviedo, la pareja solo se veía los fines de semana y durante las vacaciones en el piso que el procesado tenía en la capital del Principado. Tras ocho años de convivencia, la madre empezó a dejar sola a la pequeña en el domicilio y ahí fue cuando, supuestamente, empezaron las agresiones sexuales. La víctima tenía 8 años. Conforme le contó a su madre años después si se negaba a las peticiones sexuales del acusado, él le pegaba, le amenazaba con quitarle las fotos que tenía de su padre biológico, le arrancaba las hojas de los cuadernos y le castigaba quitándole todos sus objetos.

A pesar de la resistencia que la niña ejercía, el procesado no cejaba en su empeño. A partir de agosto de 2013, comenzó, según el escrito de acusación, a mantener relaciones sexuales completas, con frecuencia semanal e incluso menos. En el verano de 2014, la niña se hartó de esta situación y decidió contarle a su madre lo que estaba pasando. De inmediato, la llevó al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), donde fue examinada por los especialistas. En el análisis que le hicieron de la ropa interior se encontraron restos genéticos que pertenecían al acusado y también a la menor de edad.

Con todos estos precedentes, la Audiencia Provincial fechó para el pasado 3 de julio el juicio. Momentos antes de que comenzase la sesión, la acusación particular se retiró sin explicar públicamente los motivos. El juez decidió seguir con el procedimiento al tratarse de un delito grave y tanto la madre como la víctima -que hoy en día tiene dieciséis años- fueron interrogadas en una sesión que se celebró a puerta cerrada.

Después de tres horas y media, de interrogatorios, la vista se suspendió y se reanudó al día siguiente. Sin embargo, uno de los peritos no estaba citado y no fue hasta ayer cuando dio su testimonio. Tras el último turno de palabra, el magistrado decretó que el caso estaba listo para sentencia.

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