El fuego asola un piso en Avilés y deja herido a un joven de 28 años

Salvado. El perro lame a la prima del chico herido después de ser rescatado por los bomberos.

La víctima fue trasladada al San Agustín por intoxicación de humo y quemaduras mientras los bomberos tardaron tres horas en extinguir el fuego

YOLANDA DE LUIS AVILÉS.

Los vecinos del número 10 de la calle Jiménez Díaz siguen con el susto en el cuerpo después de que el fuego arrasara gran parte del piso octavo A izquierda en la mañana de ayer. El joven que estaba en su interior cuando comenzó el incendio resultó herido leve y tuvo que ser trasladado al Hospital San Agustín después de ser atendido por la UVI-movil en el lugar. Presentaba quemaduras que no revestían gravedad, aunque se le iban a realizar más pruebas después de que inhalase humo tratando de sofocar el fuego y de rescatar a sus dos perros.

Lo consiguió con uno de ellos, el más grande, que fue recogido por unos amigos del portal vecino cuando el joven herido comenzó a ser atendido por los servicios médicos trasladados a la zona. El otro no fue rescatado hasta dos horas después. Los bomberos lo encontraron debajo de un sofá. En la calle, vecinos, amigos y familiares que seguían la evolución del incendio ya daban por muerto al animal, por lo que la aparición por la puerta del portal de un bombero con el perro en brazos, negro por el humo, se recibió con emoción sobre las doce y media de la mañana. Inmediatamente lo cubrieron con una toalla mojada y se lo llevaron los familiares y amigos de su dueño.

El incendio se declaró sobre las diez y cuarto de la mañana y hasta tres horas después no se dio por extinguido, calcinó dos habitaciones y el pasillo del inmueble. El origen del fuego todavía se investiga, pero lo que sí pudieron comprobar los bomberos es que se propagó rápidamente por una vivienda en la que se acumulaba papel y otros elementos fácilmente inflamables. El propio joven, de 28 años, que residía en el piso junto a su prima y su madre, fue el encargado de dar la voz de alarma, también lo hicieron algunos vecinos que vieron salir las llamas por las ventanas.

La vivienda quedó inhabitable tras afectar las llamas a dos habitaciones y el pasilloLa víctima salvó a uno de sus perros y un bombero rescató al otro, que se escondía bajo el sofá

Inmediatamente llegaron al lugar agentes de la Policía Local, de la Nacional y varias dotaciones de bomberos, incluida la de Pravia. En primer lugar acordonaron la zona y desalojaron la mayor parte del edificio. Los vecinos, algunos de ellos personas mayores y todavía en bata a esas horas de la mañana, salieron asustados a la calle.

La del primer piso, que había salido con su gata para llevarla a la tienda de su marido para que estuviese a salvo, vio ya en la calle como comenzaba a arder parte de su terraza. Hasta ella habían caído las macetas ardiendo de la última planta, que prendieron el plástico que utilizaba en el tendal para proteger la ropa y otros elementos que había en ella, e incluso comenzaron a quemarse algunos cables que en esa zona se encuentran colocados en la fachada. Los bomberos intervinieron rápidamente para que el fuego no fuese a más.

Ya en la calle los vecinos comenzaron a mirarse, todos comprobaban que con el susto y las prisas no se hubiera quedado nadie dentro, ya que algunos de habitantes del inmueble son mayores que residen solos y con dificultad de movilidad. Por un momento se temió que pudiera estar en el interior del piso incendiado la prima del chico herido, pero después se supo que llevaba unos días fuera del inmueble.

Hasta la calle también se desplazó la alcaldesa, Mariví Monteserín, que durante los primeros momentos siguió de cerca todas las operaciones de los bomberos y policías hasta que el fuego estuvo controlado y se interesó por el estado del herido y resto de vecinos del inmueble durante toda la jornada.

A lo largo de las tres horas que duró el operativo en la zona se vivieron varios momentos de conmoción. A los citados de la salida primero del chico con su perro y luego del bombero con el perro que se pensaba que se habría quemado, se suma el de la llegada primero de la madre del chico herido y después el de la prima. Según señalan los vecinos de portal, el trabajo de la madre hace que solo esté en casa un día a la semana, y tardó un tiempo en personarse en la zona. Cuando llegó a la calle Jiménez Díaz y vio la magnitud de lo sucedido tuvo que ser atendida por un agente de la Policía Local. Lo mismo le sucedió a la prima, aunque ésta llegó a sufrir un pequeño desvanecimiento.

Si la conmoción de la familia era fuerte, no lo era menos la de los vecinos, especialmente la pareja que reside en el piso de debajo, el séptimo. Regresaban a su casa después de unas vacaciones y de varios meses fuera mientras se realizaba la enésima reforma provocada por una fuga de agua de la vivienda ahora siniestrada. En poco tiempo habían tenido que pintar el piso en tres ocasiones y ahora miraban el fuego y la intervención de los bomberos pensando en qué se encontrarían cuando volvieran otra vez a entrar en su casa.

Cuando por fin lo hicieron aseguraron haber tenido suerte. Ni humo, ni gran inundación como hacía presagiar el agua que ya comenzaba a filtrarse a través de la fachada. El agua de los bomberos se coló por los falsos techos, pero no llegó a afectar a la estructura ni a ningún elemento fundamental para la seguridad de su vivienda. Tendrán que volver a pintar, pero eso será lo de menos. Aunque sofocar el fuego había sido complicado, los bomberos aseguraron a esta pareja que habían tratado de utilizar la menor cantidad de agua posible precisamente pensando en los daños que podrían causar en los pisos inferiores.

Una vez sofocado el fuego, antes de que los vecinos pudieran regresar en sus casas, los técnicos municipales del área de Urbanismo llevaron a cabo una primera inspección de la vivienda incendiada y de la de debajo, así como de las estructuras comunes del edificio.

Determinaron que, tras el fuego y las labores de extinción del mismo, el octavo piso no reúne las condiciones mínimas de habitabilidad para que sus inquilinos puedan regresar a él. Inicialmente no observaron ningún daño sobre los espacios comunes, si bien han advertido al presidente de la comunidad que debe de avisar a todos los suministradores para que realicen su propio control de elementos como el ascensor. El presidente de la comunidad, Alberto Ordóñez, también señaló que llevarán a cabo un control sobre el tejado por si pudiera estar afectada la estructura en la zona de la habitación en la que se originó el incendio.

De esta forma, los vecinos que esperaban impacientes por poder entrar en el edificio lo fueron haciendo poco a poco. Primero los de los pisos más bajos y luego los más cercanos al siniestrado. La entrada en el portal les hacía ya respirar aliviados, pero luego al hacerlo en sus hogares y no encontrar en ellos desperfectos lo conseguía todavía más. El color había vuelto a sus caras, pero el susto vivido no se lo quita todavía nadie.

Problemas de convivencia

Algunos de los vecinos del número 10 de Jiménez Díaz apuntaban que veían venir que algo iba a suceder y es que, aunque aseguran que los residentes en el piso octavo no son unos vecinos «especialmente conflictivos, sí que causan algunos problemas de convivencia». Según dicen, aunque sólo residen los dos primos en la casa desde el fallecimiento del abuelo y esporádicamente su madre, llegan cada día muchos jóvenes. Los problemas se producen por los ruidos, aunque aseguran que últimamente eran menos, y también por los olores y lo que arrojan desde sus ventanas que llega a la terraza inferior o se queda en los tendales y ventanas de los pisos inferiores.

El fuego ha afectado en estos últimos años en varias ocasiones a El Carbayedo. A pocos metros del incendio de ayer, en la calle Doctor Marañón, las llamas calcinaron un coche y afectaron a otros dos en una garaje. También a pocos metros de allí se produjo el fuego en una vivienda abandonada en el que dos personas se vieron afectadas y, el más grave, el que afectó a un piso también de Jiménez Díaz y obligó a desalojar varios bloques y causó heridas a cinco personas.

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