Garajes celebra las futuras inversiones en el barrio

Julio Tamargo ofrece pescado fresco a Olga Suárez. / MARIETA
Julio Tamargo ofrece pescado fresco a Olga Suárez. / MARIETA

Los vecinos lamentan el tiempo perdido y esperan que los proyectos saquen a la zona del abandono

C. DEL RÍO AVILÉS.

Julio Tamargo conduce su furgoneta con fruta y pescado hasta Garajes dos días a la semana, los martes y los viernes. Toca el claxon y las vecinas (mujeres, en su mayoría) se acercan hasta un vehículo que abastece sus despensas como se hacía antes en los pueblos y como aún ocurre en contados sitios urbanos. Llaranes es uno de ellos. O, al menos, esta zona del barrio con nombre propio y que como sus residentes recalcan «lleva años olvidada».

Esta estampa puede tener los días contados. Tamargo lo sabe y por ello es el único que reniega de los futuros planes de inversión en los 6.000 metros cuadrados adyacentes a un poblado en el que vende desde hace quince años. Un supermercado, una zona verde y un carril de acceso a la parada del tren. Lamenta que la venta ambulante cargue con una inmerecida mala fama y aprovecha la visita del periódico al barrio para reivindicar la frescura y calidad de su producto. «Yo voy a la rula y sé lo que compro yo y lo que compran los demás», señala este vecino de Piedras Blancas.

Sus clientas, aún corroborando sus palabras, aplauden la implantación del supermercado anunciado, la inversión que mejor conocen de las tres previstas. En el caso de Rosa María Povedano porque con el parque actual es «suficiente». Ella, que pasea a sus dos perros por el entorno de su vivienda, vería mucho más práctico una zona verde para perros. «Hay muchos por aquí», señala. Al margen de sus necesidades particular, celebra las anunciadas intervenciones que no duda que beneficiarán al poblado.

De la misma opinión son Ángel Gutiérrez, Olga Suárez , Rosa María Rodríguez y Josefa Latorre. Todos sobrepasan los sesenta años y aunque están en buena forma física, lamentan que haya que cruzar una carretera con mucho tráfico y numerosas entradas y salidas, la AS-19, para la mínima gestión. Por no haber, no hay ni bar. Raro en un núcleo urbano español. «'Tas lavando, te quedas sin lejía y tienes que ir hasta Llaranes», ejemplifica Olga Suárez, que mientras compra algo de fruta y pescado al vendedor ambulante, se congratula por los puestos de trabajo que creará Mercadona, el supermercado que se instalará en el barrio. «Llevo muchos años viviendo aquí, casi sesenta, y si no viniera aquí el frutero, no tendríamos nada», insiste.

«Ahora está abandonado»

Ángel Gutiérrez considera que las inversiones son una «estupenda» noticia, pero «es una lástima que no se hayan hecho primero». Extrabajador de ArcelorMittal, la fábrica que delimita uno de sus flancos, demuestra estar perfectamente informado de los problemas con la propiedad de los terrenos y la calificación de los mismos. Considerados hasta ahora de uso industrial, el reciente cambio de calificación a urbana permitirá la intervención urbanística en la zona.

«Nunca es tarde, pero hasta que no lo vea hecho no sé si creerlo», remarca un vecino que radiografía en treinta segundos la realidad de Garajes: «Antes esto estaba más animado, poblado por trabajadores de la empresa y gente joven, ahora está abandonado y algunas zonas llenas de aguarones. Y menos mal que lograron quitar las acampadas que había en esa parte», comenta señalando hacia la superficie sobre la que se actuará.

Como él, Rosa María Rodríguez, cree que la apertura del supermercado dará vida a la zona. Y también como él, Josefa Latorre pone el acento en criticar a unos gobernantes «que han dejado de la mano de Dios el poblado». «Eso sí, pagar, pagamos como todos», recalca con el apoyo de una vecina que la escucha. «Llaranes y Trasona están de lujo, aquí solo tenemos polución, suciedad en las vías del tren y hasta ratas».

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