«Gracias por estar pendientes de mí»

El ramo que Candy colocó ayer en el lugar del atropello. / PATRICIA BREGÓN
El ramo que Candy colocó ayer en el lugar del atropello. / PATRICIA BREGÓN

Cándida Rodríguez, atropellada gravemente hace un año en Fernando Morán, coloca un ramo de agradecimiento por el apoyo popular en el lugar del siniestro | «Hoy agradezco poder poner yo estas flores a todas las personas que me atendieron en un primer momento», dice en su mensaje

RUTH ARIAS AVILÉS.

Estamos tristemente habituados a ver de vez en cuando algún ramo de flores colocado en un poste, una farola o una señal de tráfico en recuerdo de una persona fallecida en accidente de tráfico. Lo que ya no es tan habitual es que el ramo lo coloque un superviviente y que con él busque rendir homenaje a todo un pueblo. Eso sucedió ayer en el cruce de Fernando Morán con la avenida de San Agustín, donde hace ahora un año fue gravemente atropellada Cándida Rodríguez. «Tengo mucha gente a la que agradecer cosas, porque me he sentido muy protegida durante todo este tiempo», confesaba ayer.

Un ramo de capullos de rosas amarillas, símbolo de optimismo, calidez, alegría y felicidad, expresa claramente cómo se siente Candy hoy en día, un año después de un fatídico momento en el que le cambió la vida, un día en el que, como recuerda, la dieron por muerta «durante unas horas». Un Peugeot 207 que venía a gran velocidad desde Severo Ochoa perdió el control al llegar a Fernando Morán y colisionó contra una farola y un semáforo, que cayeron sobre ella mientras caminaba por la zona.

Sus heridas fueron de extrema gravedad, hasta el punto de que tuvo que ser trasladada al Hospital Universitario Central de Asturias. De allí pasó al San Agustín y al Hospital de Avilés. En total, seis meses de ingreso, varias intervenciones quirúrgicas y mucho esfuerzo de recuperación. En los últimos tiempos ya se la puede ver por Avilés arrastrando las secuelas del accidente, aunque cargada de optimismo. Lo que no ha podido hacer ha sido reabrir su cafetería, la que lleva su nombre en la calle Constantino Suárez, el Españolito. Para eso aún debe seguir recuperándose.

Candy aún arrastra las secuelas del siniestro, pero confiesa sentirse «protegida» por la gente

Ha sido un año duro, en el que asegura haberse sentido «muy arropada», pero no solo por su familia, sino por todo el mundo.

«Hoy quiero dar las gracias por poder poner yo estas flores a todas las personas que me atendieron en un primer momento entre la vida y la muerte. Gracias a todos los médicos, enfermeras, auxiliares y limpiadoras por atenderme con tanto cariño. Gracias a nuestra Policía Local. Gracias avilesinos por estar pendientes de mí», reza un mensaje que no fue indiferente a ninguno de los que paseaban por la zona.

El accidente

Aquel terrible día del atropello, el conductor, un avilesino que tenía entonces 42 años de edad, lejos de detenerse, continuó su marcha y se dio a la fuga. No tardó en ser localizado por la Policía Local de Avilés, que localizó el turismo aparcado en la plaza Donantes de Sangre, la situada frente al Complejo Deportivo Avilés, en El Quirinal, muy cerca del lugar del siniestro. A través de la matrícula del vehículo averiguaron la dirección del conductor, donde lograron encontrarle. En un primer momento se negó a acompañar a los agentes, que se vieron obligados a hacer uso de la fuerza y, ya en las dependencias de la Policía Local, se negó a realizar la prueba de alcoholemia, aunque según la Policía presentaba signos evidentes de encontrarse en estado de embriaguez.

Mientras, Candy vivía las horas más difíciles de su vida, el principio de una nueva etapa que estaba por venir y que ha requerido de mucho dolor y esfuerzo, aunque edulcorados por el cariño que ha recibido de gente que, en muchos casos, ni siquiera era consciente de que la conocían, personas que la paran por la calle para preguntarle cómo está y otras que la quieren ayudar. Ayer pudo darles las gracias con un singular e inolvidable gesto.

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