«Las grandes historias no están muy lejos»

Sonia Barbosa, en el centro, presentó su libro acompañada por Ruth Arias y Miriam Mato. /  MARIETA
Sonia Barbosa, en el centro, presentó su libro acompañada por Ruth Arias y Miriam Mato. / MARIETA

La bloguera avilesina confiesa que ha aprendido a superarse y a no marcarse límites gracias a sus viajes, el último de ellos 'Alaska. En moto hasta la última frontera' Sonia Barbosa presenta su primer libro en el Aula de Cultura de LA VOZ

C. DEL RÍO AVILÉS.

Sonia Barbosa está de celebración. Licenciada en Historia, conductora de autobuses y motera de afición acaba de cumplir dos sueños: realizar el viaje de sus sueños y escribir un libro. Se titula 'Alaska. En moto hasta la última frontera' y ayer lo presentó en el Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS. Fue una concentración de moteros en el Centro de Servicios Universitarios, arropando a una amiga y colega en una charla dirigida por Ruth Arias, Jefa de Redacción del periódico, y con la amiga de la protagonista, Miriam Mato, como testigo de que su aproximación a la moto no pudo ser más nefasta. «Si yo me hubiera caído la mitad de veces que ella, ni lo habría intentado», ilustró.

Eso fue hace unos diez años y la primera demostración de que la avilesina Sonia Barbosa, nacida en Portugal, va a por todas cuando se le mete algo en la cabeza. «Puede ser inconsciencia», reconoció, pero lo cierto es que esa «locura» le ha proporcionado algunas de las mejores experiencias de su vida. Las últimas, vividas en el noroeste de Estados Unidos y en Canadá, ha querido plasmarlas sobre papel, el libro que seguramente a Rosa, su profesora rusa de francés cuando ella tenía doce años, le gustará leer. Sabrá que aquella alumna que llegó con 44 páginas sobre el intercambio realizado con estudiantes franceses, multiplicando por diez el número de folios entregados por sus compañeros, nunca olvidó su consejo de escribir.

Lleva haciéndolo desde hace tres años en los blogs de ELCOMERCIO.es con 'Explorando el paraíso en moto', oportunidad que ayer agradeció a Marcelino Gutiérrez, director del decano, y un rodaje que le ha servido para este bautismo literario. Escrito en primera persona, el libro es un diario en el que comparte anécdotas y sentimientos con «viveza y ritmo», como afirmaron algunos lectores.

«Quería visitar la población con nombre español más al norte del planeta» «Sé que es doble trabajo, pero escribo todo en papel antes de hacerlo a ordenador» «Estos viajes pueden ser una inconsciencia o una locura, pero son impresionantes»

Todo el que consiguió hasta que el sueño la vencía, a veces con el bolígrafo en la mano y otras con una linterna, alertada por los ruidos que la noche y la imaginación magnifican en los campings. Porque aparte de temores y emociones, Barbosa descubrió que no viaja con ordenador ni tableta sino con cuadernos en los que escribe a mano y a diario. «Sé que es doble trabajo, pero también lo hago así en el blog. Escribo todos los artículos en papel antes de hacerlo a ordenador». Así, el 90% del libro se escribió en ruta, con las experiencias aún frescas, latiendo en una mujer emotiva y sentimental que desveló que no informa a su madre cuando se va de viaje (con sus hermanos como cómplices) porque se pone nerviosa simplemente viéndola aparcar la moto.

Contó que tenía ganas de conocer Valdez por ser «la población con nombre español más al norte del planeta». «Un pasado español olvidado que está muy bien rescatar», reivindicó. Y después de haber cruzado Estados Unidos los años anteriores, y haber caído rendida a los encantos naturales del país, se marcó como objetivo llegar hasta Alaska en moto, en solitario y sin mapas en el GPS. Aunque esto último no estaba previsto. Una experiencia «realmente impresionante», aunque no necesaria para montar un buen relato. «No soy de la opinión de que las grandes historias están muy lejos. A dieciocho o veinte kilómetros está Segundo, en Cañedo (Pravia), que me ofreció uno de los relatos más emocionantes que he contado en el blog, o Esteban, el artesano de Tene, que me regaló un palo, un tenedor y un cuchillo tallados en madera».

Aquí o allí, los miles de kilómetros que acumula sobre dos ruedas le han servido para saber enfrentarse a los contratiempos y hacerse más fuerte. Corroborado por el aplauso cómplice del público.

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