Joe Hill presenta 'Fuego', su visión particular del fin del mundo

Joe Hill confiesa que su misión es atrapar al lector en cada página. / PATRICIA BREGÓN

El norteamericano, hijo de Stephen King, presenta en el Celsius 232 su última novela, un superventas alabado por la crítica

M. PICHEL AVILÉS.

Si la genética predeterminase la profesión de cada persona, la de Joe Hill quedaría marcada en su ADN a 'Fuego' (Nocturna, 2017), como el título de la última novela que ha escrito, un 'best seller' planetario. Lo cierto es que el entorno sí condiciona, y el hijo de Tabitha y Stephen King contaba a su alrededor con los ingredientes perfectos para que la literatura jugase un papel crucial, hasta el punto de reconocer que es su vida. Como él mismo dice: «Podemos sobrevivir con muy pocas palabras, y para mí, que vivo de ellas, esto tiene un valor extraordinario».

No le importa al autor de Maine (1972) echar la vista atrás, a cuando tenía doce años y caminaba por su casa: «Me sentía muy feliz de vivir en mi familia, los adoro, y siempre me sentí muy cercano a ellos y su trabajo. Veía a mi madre escribiendo en su máquina de color tomate, a mi padre en su despacho tecleando... Asumí que esa tenía que ser mi labor».

Todo se iría encaminando hacia ese futuro, hoy presente exitoso. Y mientras en la adolescencia sus amigos aficionados al deporte se suscribían a 'Sports Illustrated', y los de la música se inclinaban por 'Rolling Stone', él recibía puntualmente en su casa ejemplares de 'Fangoria', todo un referente del mundo de la fantasía y el terror.

Pero con los antecedentes familiares, Joe, que se define a sí mismo como un creador de historias, buscó un camino alternativo, que se le reconociera por sus propios méritos literarios. «Veía un error aprovecharme de la fama de mi padre, quería que me leyeran a mí», remarca, y por eso en sus primeros años como escritor se alejó de esa temática fantástica y se centró en los relatos cortos.

Camino propio

Decidió seguir su propio camino, no utilizar el apellido King y acortó su segundo nombre (Hillstrom, de una conocida canción folk estadounidense). «Al principio -admite-, me preocupaba un poco que descubrieran de quién soy hijo. La gente se decide a leerme por mis libros, y después descubre quien soy». Un autor por el que un referente como George R. R. Martin ('Juego de tronos') ha dicho sobre su última obra, «si aún no tienes 'Fuego', lo necesitas», un superventas del que la crítica destaca su calidad.

En 'Fuego', una espora se propaga entre los seres humanos, haciéndoles arder de forma espontánea. Los contagiados se convierten en parias, los «hombres colilla». «El lector tendrá que descubrir qué les pasa», se ríe. Un lector en el que piensa a cada instante mientras escribe, «para atraparlo, mantener su atención». «Es un concepto darwiniano -desvela-, nos rodean miles de historias, y es el trabajo del autor atraparlas, hacerlas suyas para captar al público».

Él lo ha conseguido, y se lo explicó ayer a los aficionado en el Celsius 232 (su segunda vez en España, tras el festival de Sitges, del que no le importaría ser jurado). No obstante, tiene claro que, aunque el éxito no hubiese llegado, la escritura, de la que se siente «enamorado», seguiría siendo su vida: «Me siento en mi escritorio, día tras día, para contar historias, saber quién soy. Hay formas más fáciles para ganar dinero que la literatura».

Fotos

Vídeos