Un humanista con la batuta

El músico, compositor y director Fernando Agüeria, delante del Conservatorio Julián Orbón. / MARIETA
El músico, compositor y director Fernando Agüeria, delante del Conservatorio Julián Orbón. / MARIETA

En su juventud organizaba el juego en el Ensidesa y el Real Oviedo, y ahora hace lo mismo en el Conservatorio Superior de Música de la capital

POR C. DEL RÍO

Se pueden saber muchas cosas de Fernando Agüeria Cueva (Avilés, 1962) poniendo su nombre en Google. Músico, profesor, compositor y desde hace casi cuatro años director del Conservatorio Superior de Música de Oviedo. Tanto la web oficial de esta institución como Wikipedia le conceden sendas páginas a su currículum profesional. Lo que no comentan tan asépticas entradas es que este avilesino que vive en Gijón y trabaja en Oviedo conoció desde pequeño sus aptitudes musicales y también unas futbolísticas a las que no dio ninguna importancia, a pesar de haber podido alcanzar alguna proyección en la máxima categoría. No lo dice él, que peca de modesto y habla con mucha prudencia, sino quienes le vieron jugar de centrocampista en el Ensidesa y en el Real Avilés que surgió de la fusión.

Difícil pensar que el serio, pero accesible y cortés Fernando Agüeria compaginara dos actividades tan distintas como el balón y el piano durante años. Las dos han sido siempre un hobby para él, de ahí que se sienta sumamente afortunado al haber convertido una de ellas en su trabajo. ¿Y por qué la música y no el fútbol? Porque entre dos pasiones en las que no acertaba a vislumbrar un futuro laboral, la música era quizás algo más serio y tangible que el balompié. Por eso Fernando siempre fue un estudiante aplicado, que se licenció en Historia y Arte por la Universidad de Oviedo, se doctoró en Filosofía y amplió sus estudios por la UNED con Ciencias de la Educación. Formación pedagógica y humanista que se le nota en el trato y a la que saca partido en sus clases.

Fue su madre, a la que viene a visitar todas las semanas, la que detectó las cualidades de sus dos hijos. Ella, con estudios de magisterio y pedagogía y que regentó hasta su jubilación el estanco de la avenida San Agustín, fue la que impulsó sus estudios en la Escolanía de Covadonga a partir de los siete años. A la preceptiva prueba de voz y oído siguió un régimen de enseñanza libre e interno hasta los trece. A pesar de la imagen que se pueda tener hoy en día de aquellos internados, Fernando solo tiene buenos recuerdos y mejores amigos. Contextualizado, además, en una época en la que el nivel de las instituciones educativas no es el de hoy, dependiendo más de la voluntad de quien llevara las riendas que de los medios concretos. La Escolanía fue, por tanto, un gran lugar para aprender, abrir y la mente y sumergirse en la música y el canto.

El instituto lo hizo en Avilés, en un Carreño Miranda que pasaba por su mejor época docente. Agüeria es uno más de los que alaba a unos profesores «magníficos» a los que otorga el mérito del éxito laboral de muchos de sus alumnos. Fue en esta época, cuando comenzó a jugar al fútbol. Conocido futbolísticamente como Cueva, se formó en las filas de un Ensidesa (la empresa en la que su padre trabajaba como analista químico) presidido por Muro de Zaro, creador de la primera cantera futbolística de España, anterior a la de Mareo. Entonces no había estrellas ni contratos millonarios, y el fútbol se consideraba una herramienta educativa más. Quienes pegaban patadas a un balón lo hacían principalmente por practicar deporte y pasar un buen rato con los amigos.

Con diecisiete años debutó en Segunda B, categoría en la que coincidió con muchos jugadores que llegaron a Primera División. Nombres como Tati, Juanma, Pedro o Esteban ficharon por el Sporting, equipo al que Fernando no quiso ir. No fue por una cuestión de colores o animadversión. Nada más lejos en alguien con un carácter templado como el de Fernando, un centrocampista fino, con buena técnica y visión para organizar el juego, que no llegó a contemplar la posibilidad de hacer carrera en este mundillo a pesar de la insistencia de un directivo del Sporting, compañero de trabajo de su padre.

Formación continua

Fernando vivió la fusión del Ensidesa con el Avilés y el ascenso con el que se generaron grandes expectativas, pero nunca apartó de su mente los estudios de piano que seguía en el Conservatorio de Oviedo y que completó con los de dirección de orquesta, pedagogía y composición. No fue una elección propiamente dicha. La música era vocacional y la grandeza y perfección de Johann Sebastian Bach le había conquistado hacía tiempo. En el fondo, la música no era tan diferente del fútbol. Es una actividad más culta, pero lleva tiempo, es competitiva y siempre exige esta en plena forma, entrenando sin parar. Dejó el fútbol con 22 años, un año después de haber fichado por el Real Oviedo.

Cuando Fernando terminó sus estudios universitarios entró como docente interino en el Conservatorio Superior de Música de Oviedo. Al año, sacó las oposiciones que salieron para el de Avilés, donde pasó diez años en los que conoció a muchos alumnos que luego recuperaría en su regreso al CONSMUPA. De su docencia en su ciudad natal guarda muy gratos recuerdos que le vale para reivindicar la calidad y profesionalidad de la formación que se imparte en Asturias y que granjea grandes posibilidades a quien de verdad apuesta por dedicarse a ella como profesión. Las siguientes oposiciones le llevaron, de nuevo, a Oviedo, primero solo como profesor y ahora como gestor gracias a un proyecto de dirección y a unos méritos que ocuparían la mitad de esta página y que le han valido también para la dirección de la Coral Polifónica Cruz de la Victoria. Le hubiera gustado seguir dando clases en Avilés, pero se lo impidió una ley de incompatibilidades que critica (no es el único en su sector).

Su día a día pasa entre notas y pentagramas, entre papeleo y burocracia de unos estudios musicales para los que pide nueva legislación: la actualización de una ley antigua que versiona la de otras materias con pocos puntos en común con la enseñanza musical.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos