«El humor depende del receptor y sería censura ponerle límites»

Julián Hernández, durante un concierto. / EFE
Julián Hernández, durante un concierto. / EFE

El grupo mezclará temas clásicos y nuevos en su concierto de esta noche, en la primera jornada del Festival La Mar de RuidoJulián Hernández Compositor y vocalista de Siniestro Total

C. DEL RÍO AVILÉS.

Las canas y las juventud se mezclan en armonía en los conciertos de Siniestro Total, algo que celebra Julián Hernández, músico, compositor y vocalista del grupo desde 1981, porque, de lo contrario «mal nos iría». El autor de las letras genialmente desenfadadas y algo irreverentes que logró que hasta público impensable tarareara sus estribillos, sigue al pie del cañón con nuevo disco y nueva gira. Hoy actúan en Avilés, en el Festival La Mar de Ruido, en el Parque del Muelle, junto a Manitou, Squizo y Red House, a partir de las 21 horas.

-Llegan a Avilés con su disco y gira 'El mundo da vueltas'. ¡Vaya que si lo sabrá Siniestro con tantas idas y venidas en la formación!

-Sí, pero Xavier Soto y yo llevamos casi desde el principio, solo que él estuvo ausente porque tuvo que hacer la 'mili'. Las cosas cambian con el tiempo. La formación actual es la más estable y longeva que ha tenido el grupo.

«Basta que nos pidan que no toquemos algo para que lo hagamos. Es cabezonería»

-Cambia hasta el estilo de música. Del punk al rock y no sé si, en ocasiones, hasta con toques de pop.

- Somos un grupo de rock y fin. Todo lo que le puedas añadir y matizar, bienvenido sea porque somos ladrones profesionales de ideas de gente muy diferente. Somos un grupo ecléctico. Sin género y con cierto estilo. Pero no es una losa.

-Siniestro Total debe ser de los pocos grupos que no canta al amor y al desamor. ¿Por qué?

-(Risas). Está un poco manido. El amor se lo dejamos a los demás. Quizás haya alguna canción con referencias por ahí perdidas, algo disimuladas, huyendo de la cursilería. No vamos a forzar la maquinaria, hay otros grupos y cantantes que se dedican a ello.

-Habla en plural, pero usted es el letrista en singular.

-Hablo en plural porque los demás unos vagos. La letra tiene que encajar en la música y funcionar y eso ya no es solo mi labor. No es un plural mayestático porque todos asumimos lo que cantamos.

-¡Para que luego digan que la música no es un trabajo artesanal!

-Vaya que si es artesanal y las instrucciones están explicadas en '101 Dálmatas'. Roger, el compositor, está buscando una solución cuando aparece Cruella intentado comprar perros. Ya lo dice él, que siempre es primero la música y después la letra.

-¿Y es así?

-Sí y no. Moncho Alpuente decía lo contrario. Es intercambiable. Es verdad que la música manda y no puedes meter letras mal acentuadas. Otras veces estás sin un título hasta el último momento. Tener una fórmula magistral sería mucho más fácil.

-¿Y al componer qué pretende? ¿Busca algo en concreto?

-Pues no lo sé. Supongo que, en el fondo de nuestro corazoncito, queremos comunicar. Se trata de hacer música y que las letras lleguen. Si supiéramos por qué escribimos canciones, igual nos ahorrábamos el psiquiatra.

-¿Hay canciones de esas míticas de Siniestro, tipo 'Los chochos voladores' o 'Ayatollah', que ya no pueden tocar?

-Si están en el repertorio y las podemos defender en directo, las tocamos. 'Ayatollah' la seguimos tocando; 'Los chochos' no porque ha quedado algo obsoleta. Curiosamente, el año pasado, por primera vez, la organización de un concierto que íbamos a dar en Tordesillas nos pidió que evitásemos 'Alégrame el día', una canción que habla de toros y que podría ser material sensible. No la teníamos en el repertorio, pero basta que nos lo pidieran para que la tocáramos. Y, de hecho, no pasó nada.

-A eso se le llama ser provocador...

-No, eso es cabezonería. Si nos piden expresamente que no hagamos algo, a quien provocan es a nosotros. -Pues en esta sociedad donde lo políticamente correcto es la regla, ha habido cantantes que han reconocido haber dejado de cantar algunos temas que podrían herir susceptibilidades.

-Lo que dice la letra de una canción no tiene por qué compartirlo el cantante, que no deja de ser un personaje. Es como el tema 'Matar hippies en las Cíes', sí, evidentemente es una exageración. ¡Si te tomas las cosas al pie de la letra, mal nos va a ir! También la Biblia habla de lapidar a gente. La sociedad ha perdido la perspectiva del ser humano.

-¿Se ha ganado democracia y perdido libertad?

-Son ganas de sacar las cosas de quicio. Hay cosas que son como son. El humor depende del receptor, pero no puede tener límites. Si no, apaga y vámonos. Sería censura. Si a alguien le molesta determinado chiste, qué le vamos a hacer...

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