San Nicolás reparará su cubierta gracias a feligreses, particulares y asociaciones

El párroco, Alfonso López, muestra el estado en que se encuentra la ripia, la estructura de madera que sustenta las tejas./ JOSÉ PRIETO
El párroco, Alfonso López, muestra el estado en que se encuentra la ripia, la estructura de madera que sustenta las tejas. / JOSÉ PRIETO

El proyecto asciende a 150.000 euros y, desde que se anunció en septiembre la parroquia ha recibido unos 40.000 euros en donativos

J. F. GALÁN AVILÉS.

Luz verde a la rehabilitación de la cubierta de la iglesia de San Nicolás de Bari. El Ayuntamiento de Avilés concedió ayer la correspondiente licencia, y la comunidad parroquial ya dispone los fondos necesarios para iniciar las obras gracias a la generosidad no solo de los feligreses, también de particulares y de veintisiete asociaciones culturales de distinta naturaleza -muchas de ellas laicas- que conscientes del valor patrimonial e histórico del edificio y de la actividad benéfica que desarrolla la comunidad parroquial han aportado fondos o se han comprometido a organizar actos benéficos destinados a sufragar las obras. El proyecto asciende a 150.000 euros «y la financiación ya está resuelta. Nuestra intención es comenzar lo antes posible para concluir antes del invierno», confirmó ayer el párroco, Alfonso López.

Las obras consisten en renovar parcialmente la cubierta de la nave mayor para sellar así las filtraciones. No será necesario reemplazar las vigas, tan solo las tejas, conservando en la medida de lo posible las de mayor antigüedad, y la ripia, la estructura de madera que las sustenta, construida hace ochenta años. «Es obra menor, de mantenimiento. El problema es que hay que actuar sobre una superficie muy extensa, y el precio se dispara», explicó.

La decisión de renovar la cubierta se hizo pública en septiembre de 2017, durante la presentación de los actos conmemorativos del 150 aniversario de su traslado desde lo que ahora es la iglesia de San Antonio de Padua, donde se fundó en una fecha no posterior al siglo XII, hasta su actual ubicación. El párroco realizó entonces un llamamiento a la comunidad parroquial y a la sociedad avilesina en general, y la respuesta ha superado las mejores expectativas. Los donativos recibidos desde entonces ascienden a 40.000 euros, aportados tanto por fieles «como por personas que aún estando en las antípodas de la iglesia quieren contribuir a su conservación», manifestó ayer el párroco.

Siglo XIV

El valor de la iglesia de San Nicolás de Bari va más allá del que tiene como edificio. Construida en el siglo XIV junto a los restos de una anterior y como parte del antiguo convento de los franciscanos, guarda en su interior reliquias como una pila bautismal del siglo I, una lápida visigótica del VIII, las únicas pinturas románicas que se conservan en la ciudad y un completo archivo parroquial abierto en 1599 de obligada consulta para todo aquel que quiera sumergirse en la historia de la ciudad.

Al margen de los donativos, el Principado ha concedido subvenciones por valor de otros 40.000 euros, tal y como corresponde a un edificio, ya sea civil o religioso, con más de setecientos años de historia catalogado como Bien de Interés Cultural. El resto del dinero se recaudará mediante las acciones benéficas que con tal fin han realizado o programado las referidas asociaciones y en último caso, mediante un crédito. «Tampoco será mucho, a pagar en dos o tres años», matiza el párroco, que pone el acento en que las obras «se financian con fondos propios y procedentes de la generosidad de muchos particulares y de asociaciones. El contribuyente no pondrá ni un euro», subrayó Alfonso López.

Las obras no afectarán al interior de la iglesia ni a su intensa actividad. Además de la puramente litúrgica, la parroquia de San Nicolás de Bari acoge un grupo de Cáritas que atiende a unas 55 familias, a siete de las ocho cofradías que procesionan en Semana Santa, a la asociación Luz Casanova, que imparte cursillos de inserción laboral a mujeres inmigrantes y a grupos de jóvenes que visitan semanalmente a los residentes en el Asilo de Avilés o que atienden a niños inmigrantes con problemas educativos. También pone sus locales a disposición de asociaciones ajenas a la iglesia. «Somos una parroquia muy activa que quiere abrirse a su ciudad», asegura el párroco con orgullo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos