«Era importante demostrar que Ascensión era víctima de violencia de género»

C. DEL RÍO AVILÉS.

Para la familia de Ascensión Amores es «un alivio que la justicia haya hecho su trabajo y haya reparado el daño hasta donde puede hacerlo». «Era importante que se reconociera que Ascensión era una víctima de violencia de genero y el sufrimiento que padeció», aseguró ayer María Martín, abogada de la acusación particular, tras valorar positivamente la sentencia que condena a Julio Pardo Cimiano, confitero de La Duquesita, a veinticuatro años de cárcel por asesinar a su mujer en enero de 2016 después de conocer que ella quería separarse.

El magistrado presidente Francisco Javier Rodríguez Santocildes firma una sentencia de más de cien páginas que loaron tanto Martín como María Pérez, letrada de Abogadas para la Igualdad, acusación popular en el proceso.

María Martín destacó su «técnica jurídica impecable», aunque reconoció que tampoco esperábamos menos». Señaló que la «única incógnita» tras el veredicto del jurado era conocer la pena y consideró que los veinticuatro años están «acorde» con el crimen cometido. Como máximo habrían podido condenar a Pardo a veinticinco años como autor de un asesinato con alevosía y ensañamiento con los agravantes de parentesco y desprecio de género. Subrayó que, aparte de la pena, «para la familia también es importante que se analicen cada uno de los detalles y que se sepa cómo murió Ascensión».

Las abogadas de la acusación consideran la pena de 24 años «acorde» al crimen

Destacó que «la justicia se tiene que tomar su tiempo», en referencia al mes que ha tardado en salir la sentencia, y aseguró que «merece la pena leerla».

En la misma línea, la abogada de la acusación popular, María Pérez, de Abogadas para la Igualdad, apuntó que la sentencia está «muy bien fundamentada, con un análisis riguroso y detallado de los hechos y de todo el elenco probatorio».

Contra la sentencia cabe recurso que el abogado de Julio Pardo, Félix Guisasola, aún no sabe si presentará. Mañana jueves lo abordará personalmente con el confitero en la cárcel de Asturias, el centro penitenciario donde está encerrado desde que cometiese el crimen. No obstante reconoce que un recurso con posibilidades de éxito «está difícil».

La sentencia, conocida el lunes, condena a veinticuatro años de cárcel a Julio Pardo Cimiano por asesinar a su mujer al conocer que ella se quería separar. Le impone la obligación de abonar una indemnización de 420.000 euros a su familia -100.000 euros a cada progenitor, 50.000 a dos de sus dos hermanos y 40.000 a los otros tres- a la vez que decreta diez años de libertad vigilada a determinar al menos dos meses antes de la extinción de la pena de prisión.

La sentencia destaca la «violencia brutal e indiscriminada» que empleó y cómo durante la convivencia fue anulando y reduciendo el círculo social de su mujer. Descarta que actuara bajo los efectos del alcohol o la medicación porque, de haber sido así, no habría podido propinar los «golpes certeros» que desveló el informe pericial. Esas sustancias las tomó tras el crimen «para no asumir sus consecuencias ingirió alcohol y medicamentos, hallándose semiinconsciente» cuando lo encontró la policía y los familiares de Ascensión en la mañana del 27 de enero.

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