Un impulso para la escuela de los Amago en Senegal

Mónica Amago muestra algunos de los juguetes donados para los niños de la Escuela Kaolack. / JOSÉ PRIETO
Mónica Amago muestra algunos de los juguetes donados para los niños de la Escuela Kaolack. / JOSÉ PRIETO

La familia crea una asociación para sumar fondos a su proyecto, que atiende a más de 260 niños sin recursos | La iniciativa da cobijo, alimento y formación a menores huérfanos o en situación de pobreza, con alto riesgo de ser explotados por mafias

EVA FANJUL AVILÉS.

«Las calles de Kaolack, en Senegal, están llenas de niños sin recursos que deambulan buscándose la vida, alimentándose de lo que pueden y que son explotados por mafias locales sin escrúpulos», cuenta Mónica Amago, fundadora de la Asociación Escuela Kaolack y gerente de la empresa Pozo Amago.

Tanto ella como su familia llevan años apoyando la iniciativa solidaria que desde hace diez años desarrolla en Senegal uno de los empleados de su empresa, un joven senegalés afincado en Avilés llamado Mamadou Barros. «La familia de Mamadou comenzó a ayudar a algunos niños sin hogar de Kaolack, dándoles un plato de arroz y enseñándoles a leer y escribir en su propia casa», explica Mónica Amago.

Del esfuerzo solidario de dos familias a más de 4.300 kilómetros de distancia una de la otra nació el proyecto educativo: la escuela Amago del Pozo de Kaolack. El centro cuenta en la actualidad con 263 alumnos matriculados. La demanda imparable desborda la capacidad organizativa del proyecto, por lo que han decidido crear la Asociación Escuela Kaolack. «Debemos responder con la seriedad y responsabilidad que esto conlleva y realizando una gestión totalmente cristalina. Si queremos seguir adelante debemos responder tal y como merece algo tan importante. Necesitamos sumar apoyos y obtener recursos para los niños», asegura Amago.

Durante los últimos siete años, los Amago aportaron dinero, recogieron material escolar, ropa y juguetes y lograron construir una pequeña escuela con un maestro para los niños de Kaolack, «a penas un techo y cuatro paredes, pero que a ellos les supuso muchísimo», detalla. Ahora el centro está homologado y ofrece la oportunidad de escolarizarse y recibir un titulo oficial a muchos pequeños en una zona en la que viven más de 150.000 habitantes, con una alta tasa de población infantil, y donde a penas existen los centros escolares.

Otra escuela en construcción

En estos momentos se está construyendo un nuevo colegio en Kaolack, «se trata de una pequeña edificación que tendrá dos aulas, una sala de juegos y un patio cerrado», explica Mónica Amago. Un proyecto para el que la presidenta de la asociación pide apoyos. «Necesitamos de todo, mobiliario, pintura, libros, ropas, pizarras, mapas, libretas, bolígrafos, lo que sea y vamos a recogerlo donde sea», asegura ilusionada.

Otro de los objetivos que se plantea la Escuela Kaolack es «poder tener a todos los niños con un mandilón de escuela, para que se sientan parte de la misma», apunta.

Para darse a conocer y buscar apoyos la recién creada Asociación Escuela Kaolack prepara una fiesta cultural y llevará a cabo una campaña de visibilización presentándose «en escuelas, centros sociales, ayuntamientos y cualquier otro ámbito». También lanzan una campaña de captación de socios que «no tendrán que pagar ninguna cuota, solo aportar lo que cada uno pueda».

Se puede contactar con la asociación a través del teléfono 647 59 45 48 o de la página de Facebook Asociación Escuela Kaolack o de Twitter o Instagram @AsociacionAEK.

Mónica Amago recuerda que fue su padre el que participó activamente en el proyecto e involucró al resto de la familia: « mi padre ya no está con nosotros, pero nos ha dejado un gran legado, siempre consideró que hacer algo por los demás supera con creces la felicidad de hacerlo para ti mismo y no se equivocaba». Aunque lo que más impacta a Mónica Amago es el ejemplo solidario de Mamadou y su familia, «cómo en silencio antepusieron las necesidades de los demás a las suyas propias».

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