La industria se sube a la revolución tecnológica

Óscar Castro, en una imagen de archivo en las oficinas del Servicio de Asesoramiento Tecnológico en La Curtidora. / MARIETA
Óscar Castro, en una imagen de archivo en las oficinas del Servicio de Asesoramiento Tecnológico en La Curtidora. / MARIETA

El servicio público de asesoramiento detecta un aumento de consultas para incorporar los procesos 4.0 en las empresas locales

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

En un futuro, toda una empresa se podrá controlar desde el teléfono móvil. El 'smartphone' podrá facilitar toda la información necesaria sobre los sistemas de producción. De una manera simplificada, y con todos los riesgos que implica una revolución, es el paradigma de la industria 4.0 y al que las empresas comarcales se quieren subir.

Es, al menos, la impresión de Óscar Castro, actual responsable del Centro SAT (Servicio de Asesoramiento Tecnológico) de Avilés. «Cuando me incorporé, pensaba que el sector industrial estaba más alejado de la industria 4.0 de lo que realmente se encuentra. Existe mucho interés», destaca Castro tras cerrar un año en el que ha atendido a más de doscientas empresas. En total, sumó 359 servicios, ya que alguna empresa participó en más de una actividad.

«La cifra es ligeramente inferior a la de 2016, pero se debe al aumento de las auditorías tecnológicas que son procesos complejos, que generan muchas visitas y un trabajo muy intenso con cada una», apunta. Un diagnóstico tecnológico genera unas treinta horas de trabajo ya que, además de conocer las instalaciones, se debe elaborar el informe y su posterior explicación.

Junto a una reunión general con la industria agroalimentaria de la comarca para explicar los servicios y las características de este proceso, Castro realizó a lo largo del año pasado diferentes prospecciones tecnológicas a empresas industriales. Mefasa, Windar, Aceros Avilés o Oxiplant son algunas de las compañías que han reflexionado sobre la utilización de la tecnología en sus procesos de producción. También trabajó con la primera empresa del sector alimentario en realizar un análisis tecnológico, Asturpesca.

Son empresas consolidadas, aunque los servicios del SAT están abiertos también a emprendedores y microempresas. «Es normal que una empresa asentada reflexione sobre hacer una auditoría tecnológica, porque le preocupa su mejora continua. En cambio, la inquietud del emprendedor es iniciar su actividad y consolidarla», apunta el técnico.

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Siete áreas diferentes

Aunque el trabajo de campo se adapta a la realidad específica de cada sector, Óscar Castro aplica un mismo método que implica el análisis de siete áreas diferentes, realizando recomendaciones para mejorar en cada aspecto tecnológico. Los resultados son absolutamente confidenciales.

«Nuestros consejos son siempre genéricos, describimos las tecnologías que pueden emplear y posibles mejoras, pero no concretamos qué marcas deben adquirir», recuerda Castro. El Centro SAT también puede asesorar en los procesos de inversión, si bien la decisión final corresponde a la empresa. El proceso de asesoramiento tecnológico incluye una visita a las instalaciones de la Fundación CTIC donde pueden observar en directo ejemplos de mejoras tecnológicas y su aplicación.

«El objetivo de la industria 4.0 es una industria totalmente conectada, donde se refuerza la centralidad del cliente», destaca el responsable del SAT. Los equipos tecnológicos facilitan numerosa información que permite mejorar la productividad.

Ejemplos sobre esas posibles mejoras existen muchos. Castro cita uno sencillo de entender: «Con los dispositivos existentes podemos ver los itinerarios del personal en una fábrica y comprobar su eficiencia o el nivel de peligrosidad. A partir de ahí, el equipo directivo dispondrá de más información para tomar decisiones».

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