Los ingresos en el San Agustín duran este año medio día menos

Exteriores del Hospital Universitario San Agustín. / MARIETA
Exteriores del Hospital Universitario San Agustín. / MARIETA

La nueva organización del hospital avilesino ha logrado agilizar los diagnósticos y también las altas en beneficio del paciente

RUTH ARIAS AVILÉS.

El tiempo que un paciente permanece ingresado en el Hospital Universitario San Agustín de Avilés es cada vez más bajo. Si en los últimos años la media era de aproximadamente seis días, en los seis primeros meses de este año, una vez que se va implantando la nueva organización planteada por el gerente del Área Sanitaria III, Enrique González, ese tiempo se ha reducido en aproximadamente medio día.

La mejora no se debe a que las enfermedades de los pacientes sean menos graves o a que las técnicas o tratamientos sean más eficaces, sino que es, simplemente, una cuestión de organización. Por una parte «se ha ganado en agilidad de diagnóstico», según explica González, y por otra en la tramitación de las propias altas. «Intentamos que los pacientes estén en casa el mayor tiempo posible», asegura el gerente.

El circuito de ingresos ha cambiado, y «se están gestionando mejor tanto los ingresos como las altas», sostiene González, que considera que se está logrando «un cierto nivel de orden», lo que redunda en beneficio del paciente, que sufre menos incomodidades y vuelve a casa medio día antes de lo que venía siendo habitual en los últimos tiempos, y contribuye además a permitir que otros pacientes ingresen antes desde el servicio de urgencias, que se descongestiona.

En junio hubo una media diaria de 213 ingresados, frente a los 230 del año pasado Con todas las plantas abiertas, en muchas habitaciones hay un solo paciente

Con los datos en la mano, el mes de junio ha sido muy positivo en cuanto a ingresos hospitalarios en relación al año pasado, hasta el punto de que se han registrado un 8% menos de pacientes por día. De los 230 que había ingresados de media el año pasado se ha pasado a los 213 de este, una merma que se ha dejado notar especialmente en algunas unidades como las de Digestivo, Neumología, Medicina Interna, Cirugía o Neurología, que han tenido este último mes hasta seis y siete camas menos ocupadas que hace un año.

Verano sin plantas cerradas

El cambio que más se está notando, tanto por parte de los pacientes como también de los profesionales, es otro. Este verano es el primero en que no se han cerrado plantas como medida de contención del gasto y de reorganización del personal por el período vacacional. En lugar de ese procedimiento, habitual desde hace mucho tiempo, González ha optado por mantener la misma estructura de unidades y ajustar el personal en cada una de ellas.

La práctica está siendo aplaudida por los trabajadores, que no se ven obligados a cambiar desde su planta habitual de trabajo a otras unidades. «Antes casi no se sabía dónde te iba a tocar trabajar, y costaba coger el ritmo porque la organización era diferente y el tipo de pacientes también», señala Trinidad Caminero, responsable del sindicato de enfermería SATSE y miembro de la Junta de Personal del área.

Tanto los sindicatos como la gerencia considera que se ha ganado en «confortabilidad». Para los profesionales supone una mayor estabilidad en el trabajo, y así las enfermeras y auxiliares no se ven obligadas a cambiar sus sistemas de trabajo dependiendo de la planta en la que se encuentren y se enfrentan durante todo el verano al mismo tipo de pacientes que atienden durante todo el año, y los médicos no tienen que ir de planta a planta atendiendo a los ingresados que sufren patologías de su especialidad. «A veces se quedaban enfermos sin visitar un día por simple despiste», recuerdan.

Pero no solo se benefician los trabajadores, sino también los pacientes que, además de contar con profesionales especializados en sus enfermedades, pueden tener la suerte de estar solos en las habitaciones. «Están en su unidad correspondiente y, al haber menos ingresos, hay muchas habitaciones con un solo paciente», explica el gerente. El único pero es un coste económico algo superior al de otros años, aunque, según González, este es «poco perceptible».

Reclamaciones sindicales

La situación se analizó ayer en una comisión de dirección en la que los sindicatos exigieron que se cubran las vacantes que van quedando en las distintas categorías por las jubilaciones del personal, así como la sustitución en los días de permisos y licencias. «Nos dicen que hay que respetar el límite presupuestario», indica Caminero, que recuerda que las vacantes por jubilación entran dentro de las previsiones de gasto. Los representantes de los trabajadores piden además que las carteleras con los turnos de trabajo se entreguen «en tiempo y forma».

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