Los inmigrantes superan a los avilesinos que se van a vivir fuera a pesar de la crisis económica

El saldo migratorio de los últimos quince años arroja un resultado positivo de 1.665 habitantes, a pesar del descenso registrado desde 2011 | Hafid Rhouli, de 39 años, reside desde hace doce años en la ciudad y en 2013 abrió su propia peluquería en El Quirinal

F. DEL BUSTO AVILÉS. AVILÉS.

La comarca registra un saldo migratorio positivo desde 2002 de 1.665 personas que se asentaron en los concejos de Avilés, Castrillón, Corvera, Illas, Gozón, Pravia, Muros de Nalón y Soto del Barco. Así se desprende del informe realizado por Sadei sobre el 'Movimiento migratorio en Asturias, año 2015'. El balance migratorio refleja la diferencia entre los emigrantes que abandonan el territorio y aquellos que llegan, los inmigrantes.

Si es positivo, significa que se ha recibido más gente que de la que se ha ido; mientras que en caso negativo representará una salida de personas. Este resultado no refleja la evolución de la población, ya que no se tiene en cuenta el efecto de nacimientos y defunciones. Su mayor interés es que refleja la capacidad de un territorio para atraer personas y también su marcha. Junto con la evolución natural (diferencia entre nacimientos y defunciones) muestra la capacidad de crecimiento de un territorio.

El estudio de Sadei refleja el interés que suscita la comarca de Avilés, ya que entre 2002 y 2015, años de los que se aportan los saldos migratorios, el balance es positivo para la suma de los ocho concejos, con unos comportamientos similares. Al inicio del periodo analizado, el saldo migratorio era negativo (-89 personas), rasgo que se mantenía en 2003, pero menos acuciado (-68 personas). A partir de ese momento, y a pesar de que la crisis económica ya se había iniciado, todos los años aportaron un balance positivo, superando el millar de personas ( en concreto 1.193) y, a partir de 2009, comenzó un descenso. En los dos siguientes años se mantuvo en positivo (con 406 y 380 personas para 2009 y 2010, respectivamente). A partir de 2011, el balance comenzó a ser negativo.

En ese primer ejercicio sólo se contabilizó un déficit de tres personas, pero desde 2010 todos los años se cierran en números rojos. Ello no impide que el acumulado (calculando con la suma de los balances de los años anteriores) aún se mantenga en números negros.

En la distribución por municipios, todos los concejos repiten ese patrón, si bien existen diferentes entre los años. La mayor población de Avilés hace que sea el municipio que marque la tendencia de todos los años salvo en 2010, cuando los saldos positivos de Corvera y Gozón, con 133 y 104, respectivamente, mantuvieron el balance comarcal en números negros.

Avilés inició la serie temporal con balances negativos, si bien a partir de 2004 todos los años fueron positivos. Destaca 2008, en el inicio de la crisis económica, con un balance positivo de 721 personas. A partir de ahí, se inicia un descenso, si bien al siguiente ejercicio aún ofrecía un balance favorable. En cambio partir de 2010, todos los años se cierran con un resultado negativo. Incluso con descensos muy pronunciados, como sucede entre 2010 (-66 personas) y 2011 (-268). A partir de ahí, destacan los resultados finales de 2013 y 2015 que, con -363 y -372 son los peores del periodo estudiado.

Castrillón mantiene una identidad propia dentro de esta tendencia. De hecho, inicia el periodo con números negros y sólo ofrece resultados negativos en 2005 (-48), 2006 (-61), 2009 (-64), 2012 (-53) y en los dos últimos ejercicios con menos seis y menos tres. La capacidad que tiene de asumir esos resultados demuestra su dinamismo, como también sucede con Gozón.

Corvera, por su parte, presenta una tendencia más negativa, con un balance de pérdida entre 2002 y 2006 para presentar números negros entre 2007 y 2011. Los dos últimos ejercicios también ofrece un saldo negativo. Illas también presenta ese comportamiento. En Bajo Nalón, los balances se inician en el periodo con cifras positivas, para, posteriormente, entrar en pérdidas.

Hace unos doce años, Hafid Rhouli se trasladó a Avilés. No era su primer destino como emigrante. Ya había dejado su Kenitra natal en Marruecos para trabajar en Alemania. «Viene para casarme con mi novia, Aicha Chebba, que vivía en Avilés con sus padres», comenta. Encontró trabajo como peluquero, profesión que había aprendido en su país.

«En Avilés siempre me he sentido muy acogido. En Alemania estaba bien, pero estoy mucho mejor en Asturias. Me gusta más. El clima es más agradable y las personas también son mucho más abiertas, más amables», comenta.

En Alemania, Hafid Rhouli vivió durante cinco años, un tiempo donde la mayor diferencias con Asturias y su Marruecos natal era la dureza de los inviernos y el carácter de las personas, mucho más reservado y distante.

Lo más duro de su llegada fue el idioma. «Al principio no hablaba nada de español. Pero una vez que lo aprendí no tuve ningún problema», comenta. El apoyo de su familia política también fue fundamental para facilitar su integración en la sociedad avilesina, sobre todo en esa primera época en la que aprendía el idioma y conocía la ciudad.

En 2013, decidió abrió una peluquería en El Quirinal, a la que puso el nombre del que entonces era su único hijo, Omar. Posteriormente, el matrimonio tuvo otro vástago.

«La gente se ha portado genial conmigo. Nunca he sentido ningún rechazo ni he tenido problemas con nadie. En la anterior peluquería estaba genial con los compañeros y todo el mundo siempre se portó muy bien conmigo. Estoy muy contento».

De hecho, comenta que entre sus clientes se encuentran tanto españoles como de otras nacionalidades. «Nunca he tenido ningún tipo de discriminación», asegura, feliz de residir en una ciudad donde ha formado una familia y vive con su esposa e hijos.

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