«Instagram ha dado una dimensión al arte nunca vista, lo ha democratizado»

Pelayo Varela, artista./LVA
Pelayo Varela, artista. / LVA
Pelayo Varela - Artista

El ovetense inicia hoy el ciclo 'La curva libre' en la plaza del Centro Niemeyer con su muestra site-especific titulada '288.987.145'

SHEYLA GONZÁLEZAVILÉS.

El artista ovetense Pelayo Varela inició su andadura profesional hace treinta años. Ha conseguido exponer sus creaciones en las mejores salas internacionales y hoy inaugura el nuevo ciclo de arte del Centro Niemeyer, 'La curva libre'. Lo hace con '288.987.145', una intervención site-specific, en la que muestra una parte de su biografía y hace una crítica a la situación actual del mundo artístico.

-No todo el público domina el lenguaje artístico. ¿Qué es una site-especific?

-Son piezas hechas 'in situ' para el espacio en el que se vayan a exponer. No se trata de una muestra al uso, sino que utiliza la arquitectura y el mobiliario como partes fundamentales de la exposición.

-¿Qué aporta la plaza del Niemeyer a su obra?

-Es muy difícil exponer en la plaza porque tiene mucho valor arquitectónico y cultural, que además es casi intocable. No puedes intervenir en los edificios, la arquitectura puede con la obra. Mi reto fue darle una vuelta a esto y buscar los entresijos del lugar para crear mi obra.

-'288.987.145', ¿qué se oculta bajo el nombre de la exposición que inaugura?

-El número de veces que se ha publicado una foto en Instagram bajo el 'hastag' arte. No es una cifra fija, es la que marcaba la red social cuando idee la muestra. Es un juego irónico con la idea de la percepción que tiene el público del arte.

-¿Las redes sociales han cambiado el arte?

-Las redes tienen su lado bueno y su lado malo. Hacen que la imagen prime sobre la experiencia real. El caso más claro es Instagram donde la fotografía es lo primero, ha dado una dimensión al arte nunca vista. Antes era un mundo elitista y ahora ha conseguido democratizarlo. Tu entras en Instagram y miras el 'hastag' arte y te puedes encontrar de todo, eso sí, casi nunca se nombra al autor de la pieza o del edificio.

-Su obra es en parte un repaso a su currículum vitae.

-Hay varias piezas que lo representan. Tiene su gracia porque es un trabajo absurdo en el que le doy la vuelta a la trayectoria y transmito la idea de rebeldía. Tienes tras de ti una trayectoria en diferentes espacios y ahora has de reafirmarlo con una pieza.

-¿Cuánto tiempo le ha llevado crear estas piezas para el Niemeyer?

-Un año y medio. Son muy sencillas, juegan con la ironía y la crítica. Hago una especie de repaso a la frivolidad que desprende el mundo del arte. Una de las piezas, la que se muestra como promoción, son los catálogos de mis obras puestos sobre una pesa. Con esto quiero preguntar al público, «¿mi trabajo se mide por la cantidad o por el peso?», es un juego.

-Ha expuesto en las mejores salas internacionales. ¿Cuál es la clave para que se abran esas puertas?

-Trabajando mucho. Yo llevo desde los dieciséis años. Tuve que irme de aquí para poder desarrollar mi carrera, hay que moverse mucho.

-¿Qué consejo le daría a esos jóvenes que están comenzando?

-Que se vayan a estudiar fuera. Suena horrible, pero es que aquí no hay las condiciones necesarias para poder avanzar. El fondo de la cuestión radica en que no hay una idea de cultura clara en los políticos y por eso no se apuesta por ella. Fuera de aquí se trata totalmente diferente el arte.

-¿Es usted profeta en su tierra?

-No, soy un 'outsider'. Es otra de las paradojas, tener que triunfar fuera para poder acercarte a casa y exponer aquí. Sería normal que un asturiano exponga aquí pero no lo es.

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