Japón recibe el miércoles el criostato fabricado por Asturfeito en Avilés

El embarque se realizó desde los muelles de Valliniello ha principios del pasado mes de diciembre. / LVA
El embarque se realizó desde los muelles de Valliniello ha principios del pasado mes de diciembre. / LVA

La estructura se desmontó en 36 paquetes y se acondicionó para evitar daños durante su traslado hasta Naka

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

El criostato construido en las instalaciones de Asturfeito en Avilés vive sus últimos días de navegación hacia Japón, donde el próximo miércoles deberá llegar a su destino en Naka, donde se construye el que deberá ser el primer reactor de fusión nuclear con capacidad industrial del mundo.

La operación de traslado ha sido casi tan compleja como la propia construcción del criostato, una pieza de la que no había referentes en las dimensiones que afrontaron en Asturfeito. El criostato es una estructura de quince metros de altura y 270 toneladas de peso que debía desmontarse para su traslado hasta Japón. De ahí surgía un problema, ya que la reconstrucción de la pieza no será realizada por el personal de Asturfeito, sino por técnicos de la ingeniería de Toshiba. Eso obligó a idear un sistema de montaje y unas instrucciones que evitasen daños en la estructura.

La segunda dificultad era la derivada de evitar cualquier desperfecto en el viaje. No existe margen de error y se exige la máxima perfección en el ensamblaje de las piezas. Además, el proyecto de construcción del reactor se encuentra retrasado respecto al calendario, si bien Asturfeito respetó los plazos de entrega firmados.

Todo ello obligo a utilizar un sistema de empaquetado que, además del viaje, aportase cobertura durante su almacenamiento en Naka, Japón, donde se levantará el rector de fusión. Teniendo las características del país y el traslado en barco fue necesario preparar un embalaje resistente a terremotos y que resistiese cualquier adversidad natural. Se han tenido en cuenta todos los elementos, incluso los efectos de la temperatura.

De hecho, una vez preparado, no se pudo embarcar hasta recibir la autorización de los responsables del consorcio internacional que impulsa la construcción del rector.

Como sucedió en otras fases del proyecto, una delegación se desplazó a principios de diciembre hasta Avilés para conformidad la validez de los diseños y las estructuras. Los pasos que daba Asturfeito se supervisaban constantemente durante todo el proyecto.

Al final, el criostato se distribuyó en 36 paquetes diferentes, junto con dos dispositivos que deben elevar la estructura. En total, alcanza un peso de 322 toneladas, cincuenta más que el equipo, lo que evidencia la cantidad de elementos de protección que se han incorporado.

De hecho, en septiembre se comenzó a planificar el traslado del equipo, sin que todo estuviese listo hasta principios de diciembre, unos tres meses de trabajo constante. El traslado se hizo por vía marítima y el calendario fija el próximo miércoles, 17 de enero el momento en que el equipo llegue a Japón.

Asturfeito inició hace cuatro años la construcción del criostato. El reactor de fusión se construye con el apoyo de un consorcio internacional, lo que permite que las empresas de los países participantes accedan a los rigurosos concursos para adjudicar los diferentes elementos de la obra.

El éxito logrado por Asturfeito se ha traducido en que la compañía avilesina comienza a recibir invitaciones para participar en licitaciones internacionales para las que antes no era tenida en cuenta.

Además, la repercusión del proyecto ha beneficiado a la industria local, tanto en el sector industrial como en la hostelería, ya que, durante estos cuatro años, la presencia de delegaciones para supervisar la marcha de la obra ha sido constante. Incluso en 2016 se organizó un congreso internacional.

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