«Debemos vivir todo el año el espíritu de la Comida en la calle»

Jorge García, en la escalinata del Ayuntamiento, donde hoy leerá el pregón. / MARIETA
Jorge García, en la escalinata del Ayuntamiento, donde hoy leerá el pregón. / MARIETA

Jorge García Martínez, pregonero: «El resultado del Campeonato del Mundo de Duatlón de Avilés deslumbró a todo el mundo»

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

Este Domingo de Pascua será muy especial para Jorge García Martínez (Avilés, 1972). Y es que el director de competiciones de la Federación Española de Triatlón leerá el pregón de las fiestas de El Bollo, un honor con el que también se reconoce su deporte.

-¿Cómo llega al triatlón?

-Un poco por casualidad. Fui voluntario en los Juegos Olímpicos de Barcelona. En mi adolescencia, me gustaba colaborar en eventos deportivos de toda índole, el voluntariado me tenía enganchado, era muy vocacional. No era de salir por la noche, yo prefería madrugar el domingo para ayudar en el Cross de Navidad de la Atlética.

-Y entonces llega el triatlón.

-Sí. En el año 87 se hizo el primer triatlón en Avilés y en el año 91 se piden voluntarios para una prueba. Ahí es cuando lo descubro. Era desconocido e hice un curso de jueces.

-¿Qué le atrajo?

-Hasta entonces sólo me había vinculado con el deporte como voluntario. Comencé a hacer de juez y fue otra vinculación. Tenías una pequeña remuneración, pero, sobre todo, vivías el deporte de una manera diferente. Además, era unos años en los que estaba creciendo.

-¿Sus características condenan al triatlón a ser minoritario?

-El triatlón nace como el Ironman y se consideraba un deporte extremo. Pero en su gestión, tanto en España como en el mundo, se ha orientado el deporte para popularizarlo generando nuevos formatos, con otras distancias. Hoy en día, es un deporte apto para todo el mundo.

-Después de los Juegos de Barcelona, ¿ya se vincula al triatlón?

-Fuera de Cataluña, Asturias fue la región que más voluntarios envío a Barcelona. De ahí surgió una asociación de voluntarios que colaboraba en actividades en Asturias. Allí participé hasta que fue muriendo. En el año 95, hice el curso de juez nacional de triatlón. Me permitió ir a competiciones fuera de Asturias y me abrió otras vías. El triatlón se convierte en deporte olímpico en el año 2000 y en 2003 hice el curso de juez internacional. A partir de ahí, cambia todo.

-¿Por qué?

-Me proponen que me haga cargo de ser el responsable de jueces y oficiales de la Federación Española y me integro en su estructura. Como consecuencia, voy a los Juegos Olímpicos de Atenas y, desde entonces, a todos. Absorbo más trabajo en la Federación, el deporte crece y en 2013 me ofrecen la posibilidad de asumir la dirección de competiciones por la jubilación de su responsable. Desde entonces me dedico completamente al triatlón.

-De todos los juegos olímpicos que ha vivido, ¿Barcelona siempre será diferente?

-Los juegos de Barcelona siempre serán especiales para todos los que los vivimos. He estado en cuatro más, pero lo que se vivió en Barcelona fue especial. Cambió el concepto del deporte en España y, posiblemente, han sido los mejores Juegos Olímpicos hasta ahora. Todos los juegos los vives con ilusión, pero en Barcelona tenía veinte años, España ganaba medallas como nunca... Todas esas sensaciones nos marcaron muchísimo a quienes las vivimos.

-¿Su presencia en la Federación determinó que Avilés acogiese el campeonato del mundo de duatlón de 2016?

-No. España tiene prestigio mundial en la organización de eventos deportivos. Mi misión en la Federación es buscar sedes adecuadas a las competiciones. En 2013, se propone a Avilés el campeonato de España, se arriesga en ese proyecto y, tras el resultado, veo que hay potencial para un gran evento internacional. Cuando el campeonato del mundo de 2016 está sin otorgar, vemos en la Federación que hay posibilidad de lucharlo. Se prepara el dossier y se logra. Pero lo mismo que yo hice con Avilés lo hago en otros proyectos.

-Pero es su ciudad.

-Sí. Cuando defiendo las candidaturas siempre salgo a ganar. Aquí lo tenía claro por la dimensión de ciudad: teníamos el mejor marco. Llevo quince años viendo todo tipo de campeonatos y sabía que era el mejor escenario. El resultado deslumbró a todo el mundo. El ejemplo de Avilés se destaca en todas las partes, la reacción de la gente en las calles es un referente.

-Y ahora el pregón de El Bollo.

-Yo soy más de trabajar detrás, de retirar una valla si es necesario. Pero es un honor y así lo recibo. Estoy agradecido a la Corporación por haber pensado en mí, sobre todo porque siento que represento al deporte desde una faceta poco conocida: la organización de los eventos.

-¿Cómo vive El Bollo?

-Por mi trabajo actual no puedo estar mucho. Son unas fiestas con un gran componente de tradición, con elementos únicos en España como la Comida en la Calle.

-¿Qué desvelamos del pregón?

-Sobre todo quiero contar la importancia para las ciudades de que haya movimientos asociativos. Creo que se están perdiendo y la solidaridad entre todos nos hace ser más fuertes. Como sucede con la Comida en la Calle, ese espíritu deberíamos vivirlo todo el año. También quiero hablar de lo que supone Avilés en el deporte y el modelo de la Fundación Deportiva Municipal. Cumple cuarenta años y ha significado mucho. Debemos sentirnos orgullosos de ella. Hace mucho con pocos recursos, sobre todo si se compara con otras ciudades.

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